Para superar una carrera de obstáculos, lo mejor es reconocer el terreno al detalle. Es lo que debe haber pensado la asesora en comunicación de la familia Carulla. La conocida dircom barcelonesa no ha dudado en hacer el trabajo de campo ella misma, a pesar de que venía acompañada por varios ayudantes, y en un ejercicio frustrado de camuflaje se ha asomado para ver cuántos periodistas esperaban a los Carulla a las puertas del juzgado. La técnica para ver cómo estaba el patio ha sido peculiar.
Lo ha hecho subiendo y bajando las escaleras mecánicas de la Ciutat de la Justícia, cual tiovivo. Su fugaz sube-y-baja, sin embargo, ha puesto en alerta a los periodistas que han logrado fotografías nítidas de Lluís Carulla, el primero de los hermanos en aparecer, una vez reconocido el terreno.
Su estrategia sí que ha dado resultados en otro aspecto: no ha sido posible fotografiar a los tres hermanos citados juntos. Ella y los abogados de la familia les han acompañado de uno en uno a pesar de que estaban citados con sólo media hora de diferencia. La pregunta de los periodistas era ¿dónde guardan a los Carulla hasta que entran en la sala de vistas?
No es la primera anécdota que protagoniza en la Ciutat de la Justícia la dircom de los Carulla. En la comparecencia de Jordi Carulla se dirigió al grupo de periodistas que sigue el caso para avisarles de que la declaración iba para largo, quizá con voluntad de disuadir la espera. Alguien le contestó que son especialistas en crónicas de tribunales y que obviamente ya están acostumbrados a las largas esperas.