29/05/2011
04:00
El próximo julio, cuando las autoridades estadounidenses den luz verde a su visado, Marta Carballo terminará de hacer las maletas y se irá a San Francisco para unirse al equipo de Scaale. Una empresa que está presente en 35 países del mundo donde se encargará de localizar los mejores proyectos emprendedores en España y Latinoamérica y acompañarlos en su desembarco hacía el mercado de EEUU
Economía Digital: ¿Cómo termina una emprendedora de Barcelona trabajando en Silicon Valley?
Marta Carballo: Desde hace cinco años colaboro con Keiretsu, un foro de inversores privados también relacionado con la emprendedoría. Por ellos viajo un par de veces al año a Silicon Valley. Esta vez, en una jornada de networking, conocí a la gente de Scaale. Empezamos a hablar, nuestras visiones y planes encajaron y la propuesta llegó rápido. Primero tuve una reunión en el despacho del presidente. En EEUU es muy fácil hablar con personas de gran responsabilidad, bastante más que aquí. Las ofertas laborales también llegan de forma más sencilla. A raíz de esa jornada de networking, en dos semanas recibí tres ofertas para trabajar en Silicon Valley.
ED: ¿Cuál es la principal diferencia para hacer los negocios más rápido?
MC: A parte del ambiente emprendedor que se respira en esa parte de San Francisco, la gente colabora y comparte mucha más información que en España. Es sencillo conocer a gente importante para que te dé una posibilidad. Eso sí, dispones de 30 segundos para ofrecer lo mejor de tí y luego, si creen en eres bueno, hablar más tranquilamente en una segunda reunión. En España es muy difícil que a una mujer joven le den una oportunidad laboral como la de Scaale. Además, la financiación es mucho más accesible en EEUU.
ED: ¿Existe tanta gente dispuesta a invertir?
MC: Los business angels están mucho más especializados. Conseguir 20 inversores españoles es muy complicado, allí es mucho más sencillo. Además, la gente está acostumbrada a invertir. Si piensan que eres bueno triunfarás más y ganarás mucho más dinero. Disponen del mejor mercado del mundo en el que puedes hacer un solo plan de márketing que funcione para 400.000 personas. Asimismo, son personas tecnológicamente más maduras y están acostumbradas a pagar por los servicios.
ED: ¿Y los proyectos empresariales? ¿Son mejores?
MC: No, ni en innovación ni en equipo. Pero el mercado es el ideal. Tiene el micro clima necesario para que en un año una empresa consiga facturar un millón de dólares. Disponen de la ayuda de los demás empresarios, la inversión privada es más accesible y contratar y despedir es más sencillo; existe mucha más flexibilidad.
ED: ¿Cuál es el punto negativo?
MC: Una empresa de aquí puede iniciar un negocio en EEUU en 24 horas, pero tiene que ligar muy bien todas las cuestiones legales. Los americanos lo denuncian todo y se pagan indemnizaciones muy altas. Un abogado suele cobrar 800 o 1.000 dólares la hora. Pagas 50 dólares por cada correo electrónico que envían. Antes de cruzar el charco tienes que conocer muy bien el sistema y contar con buenos asesores.
ED: ¿Éste será su papel en Silicon Valley?
MC: Exacto. Guiar a las empresas españolas y latinoamericanas para iniciar un negocio en Silicon Valley y hacerse globales desde aquí.
ED: ¿Encaja una nueva iniciativa empresarial española en San Francisco?
MC: Son incluso mejores que el resto. No disponen de tantas facilidades para empezar y tienen que trabajar tanto que al final el proyecto que presentan es mucho más bueno. No tienen nada a favor suyo. Ni las escuelas de negocio, que en lugar de formar a emprendedores preparan a directivos. Cuando alguien inicia su propio negocio, lo tiene estudiado al dedillo. Hacer el esfuerzo para venir hasta aquí tiene recompensa seguro.
ED: ¿Porqué?
MC: Todo el mundo tiene la vista puesta en Silicon Valley. No tienes que ir a buscar, casi llaman a la puerta. La gente copia los modelos empresariales de San Francisco. Es mucho más sencillo crecer y ir a otros países.
ED: ¿Tiene alguna empresa en mente cuando cruce el océano?
MC: Estoy hablando con algunas. Identificando agentes y entidades que trabajan con la emprendedoría. No rompo el cordón umbilical con España.