¿Sabe usted quién es Arianna Huffington? ¿Conoce un sitio web llamado Huffington Post? ¿No lo conoce? Tranquilo no me rasgaré las vestiduras ni me tiraré de los pelos, pero váyase preparando que, si todo acaba encajando, para primavera tendremos una versión en castellano y hecha desde Madrid.
Si no la conoce, tranquilo, es normal que no la conozca. Los periodistas tenemos la mala costumbre de pensar que la gente normal conoce y se desvela por lo mismo que nosotros nos desvelamos. Vamos, que en el mercado de mi barrio no se habla de otra cosa que de la llegada del Huffington Post a España.
Quizá por eso, la recién estrenada versión francesa de la web norteamericana,
huffingtonpost.fr, optó por una cabeza bien visible como Anne Sinclair. Los que estuvieron allí afirman
que esa mujer acaparó más la atención de los 200 periodistas que se plantaron en la presentación que la propia web que se presentaba.
¿Por qué fichar a alguien tan en el candelero como la estoica mujer de Dominique Strauss-Kahn? ¿Será un obstáculo para los periodistas cuando toque hablar sobre DSK, se preguntaban los medios?
No habrá problema, decía la propia Sinclair.
Recapitulemos. El HuffPo es esa mezcla explosiva de contenidos propios, agregación (selección y enlace a lo más interesante que publican otros en la red), opinión de famosos, participación de los usuarios y una legión de blogueros, nacida en el 2005 con forma de blog. Hoy
tiene más tráfico que el mismísimo New York Times (¡Oh, sacrilegio!), y que al mes recibe cinco millones de comentarios. Es uno de los medios que más tráfico tiene de redes sociales (más de un tercio provienen de redes cuando el resto de medios no pasa del 10%). El HuffPo norteamericano es un hervidero de gente.
Pero nació en 2005, cuando las redes sociales eran aún un sueño de 4 visionarios y cuando a los blogs les lucía el pelo como espacio de discusión y foro improvisado de todas las cuestiones de actualidad. Recibió financiación de capital riesgo y el año pasado AOL compró el portal por 315 millones de dólares y nombró a Arianna Huffington presidenta y directora del grupo resultante.
El HuffPo es famosísimo en EEUU, pero en Europa es un portal desconocido para el gran público y empezar de cero con una marca que nadie conoce en Internet es un ejercicio en el que hay que picar mucha piedra como mínimo durante un par de años.
Es por eso que Arianna Huffington ha sido muy inteligente al empezar en Europa asociándose a grandes grupos de comunicación con marcas ya consolidadas. El riesgo es menor para ella. En el caso de Francia entra de la mano de Le Monde y en España lo hará, según lo anunciado, junto a El País.
Si además de entrar con Le Monde, tienes como directora editorial a una reconocida periodista del país (fue una cara habitual del canal público francés) y ahora catapultada a la fama mundial, mejor que mejor.
El modelo del Huffington Post fue tremendamente novedoso en 2005 y con los años han sido pioneros en la viralización de sus contenidos en las redes y en la búsqueda de nuevos formatos publicitarios. Alcanzó la rentabilidad en 2010 después de varias rondas de financiación de capital riesgo.
Pero no está tan claro que vaya a tener el mismo destino en Europa. En primer lugar, por que es una marca desconocida por el gran público. En segundo porque el modelo no es, en 2012, tan revolucionario cómo lo fue en 2005. Y tercero, porque consolidar cualquier proyecto de contenidos en Internet necesita tiempo y la edición francesa
quiere ser rentable en tan solo dos años.
Arianna quiere conquistar Europa y va a tener que trabajar duro para hacerlo. Los próximos destinos después de Reino Unido y Francia son España, Italia, Grecia y quizá Alemania. Welcome to Europe, Arianna.