23/01/2012 12:30
La reforma laboral está en la agenda del nuevo gobierno de Madrid y de otros países de la periferia europea. La negociación colectiva y la determinación de los salarios de los trabajadores son aspectos fundamentales. Se defiende que el crecimiento de los salarios debe ajustarse al crecimiento de la productividad. En el caso de la euro zona, por la existencia del euro, este ajuste y la coordinación de los crecimientos salariales entre países son fundamentales. Sin embargo, es muy difícil de conseguir porque hay muchos otros factores que intervienen en la negociación y en la determinación de los salarios.
En el caso de la Unión Europea, y mucho más en el caso de los países de la Unión Económica y Monetaria (EMU), y en el momento actual de crisis, esta coordinación de los crecimientos salariales de los distintos países es fundamental. Sin unión fiscal, con déficits twin, público y exterior, importantes especialmente los países menos competitivos, y sin poder modificar el tipo de cambio nominal del euro, sólo podrán competir con la mejora de su tipo de cambio real.
Y eso depende sobre todo de los costes laborales unitarios (CLU): relación entre el crecimiento de los salarios nominales y el de la productividad. Si los CLU disminuyen --los salarios nominales crecen menos que la productividad--, los tipos de cambio real mejoran y la competitividad también. La moderación de los salarios respecto a la productividad mejora la competitividad y viceversa. De ahí, la importancia de la flexibilidad / moderación de los salarios nominales y de la coordinación de los crecimientos salariales para mejorar la competitividad y los desequilibrios de la balanza por cuenta corriente de los países europeos, especialmente los periféricos y menos competitivos.
Sin embargo, como han demostrado recientemente un economista sueco y una economista holandesa, ello es bastante complicado porque, además del crecimiento de la productividad, hay muchos otros factores que influyen en la determinación de los salarios nominales: la tasa de paro, las diferencias en los sistemas de la seguridad social o en los sistemas impositivos, los niveles de precios / inflación, o el poder negociador de los sindicatos. Todo ello hace muy difícil la coordinación de los crecimientos salariales entre países, y más teniendo en cuenta que la determinación de los salarios es, en gran parte, el resultado de un proceso de negociación entre organizaciones sindicales y empresariales, en el que los gobiernos tienen poco que decir de forma directa.
Los economistas citados han hecho un análisis empírico en el período 1975-2010 (y más específicamente 2000-2008) para Alemania, Grecia, Irlanda, Portugal, España y los EEUU. Un primer resultado es que los CLU son mucho más bajos en Alemania (8 veces más bajos en el período 2000-2008) que en los cuatro países de la periferia europea. Es decir, mientras que en Alemania la productividad crecía más rápidamente que los salarios nominales, los cuatro países de la periferia europea pasaba lo contrario. Sin embargo, en algunos países, el crecimiento de los salarios nominales depende más del crecimiento de los precios y de la tasa de paro que de la evolución de la productividad.
Concretamente, los cuatro países periféricos no consiguen alinear el aumento de los salarios nominales con la evolución de la productividad. De hecho, en España el 40% del crecimiento salarial se explica a partir de la tasa de paro, y en Grecia y Portugal el 35% se debe al crecimiento de los precios. Incluso en Alemania, donde la evolución de la productividad explica el 40% de la evolución de los salarios nominales, los precios y la tasa de paro conjuntamente explican el 31%. De hecho, la evolución del salario nominal sólo es muy elástica y varía con mucha intensidad ante las fluctuaciones de otras variables en Alemania y también es alta en Irlanda y Portugal, mientras que es baja en España y Grecia. Esta elasticidad respecto a la tasa de paro es muy importante en España y Grecia, importante en Portugal e Irlanda y menos en Alemania. Finalmente esta elasticidad respecto a los precios es baja en Alemania y España e importante a los demás países.
Por otro lado, es importante considerar los salarios de reserva, reservation wages, la tasa de salario más baja a la que un trabajador estaría dispuesto a aceptar un trabajo en unas condiciones de trabajo determinadas, y la tasa de sustitución, replacement rate, resultado de la diferencia entre las prestaciones del paro, unemployement benefits, y el salario nominal medio.
Los salarios de reserva dependen, entre otras cosas, de la tasa de sustitución, y por debajo del salario de reserva una persona preferirá seguir en el paro y / o trabajar en la economía sumergida. De hecho, un resultado destacable de los estudios mencionados es que unos salarios de reserva bajos hacen disminuir los salarios nominales y viceversa. La disminución de las prestaciones del paro producirá una moderación en la evolución de los salarios nominales que será mayor si la tasa de desempleo es elevada y / o trabajar en la economía sumergida es poco atractivo.
La tasa de sustitución es muy elevada en España (36,1%), Portugal e Irlanda y la elasticidad (variación) del salario nominal es muy elevada frente a variaciones en la tasa de sustitución. Concretamente, las disminuciones en las tasas de sustitución suponen importantes reducciones en los salarios nominales, especialmente en el caso de España: una bajada del 5% en la tasa de sustitución haría disminuir los salarios nominales de una forma mucho más importante que una reducción de un 1% en la productividad, o que una disminución de un 1% en los precios, o que un aumento del 1% en la tasa de paro.
Por tanto, la tasa de sustitución, una variable en la que tienen margen de intervención los estados nacionales, puede ser un instrumento valioso para influir en la determinación de la evolución de los salarios nominales.
* Profesor de Economía Aplicada de la Universitat de Barcelona. Decano de la Facultad de empresa y Comunicación de la Universitat de Vic