Cuando hablamos de industrias de culturales se nos suelen escapar la de los videojuegos. Pero sin embargo es uno de los sectores del entretenimiento con más crecimiento en los últimos años que ya supera a la industria de las revistas o de la música enlatada.
Los videojuegos tuvieron la suerte de haber nacido digitales y eso les afrontar con más agilidad los rápidos cambios que nos trae la tecnología.
En el mundo esta industria mueve más de 55.500 millones de de dólares y se prevé que para 2015 alcance los 82.400 millones, según
los datos de la consultora PWC. En España esta industria mueve unos 1.300 millones de dólares según la misma consultora, que si bien se estancó en 2009, se prevé que alcance para 2015 los 1.700 millones de dólares. Asimismo, más de un centenar de empresas desarrollan y comercializan videojuegos y alrededor de un 25 % de ellas son catalanas, según la Asociación de Desarrolladores de Ocio Interactivo digital. Nombres como Abylight, Digital Legends o Gameloft se asocian a la capital catalana.
Barcelona acogía por primera vez el pasado verano la feria
Gamelab, la primera feria profesional sobre videojuego y ocio interactivo del Estado. La organización se comprometió a quedarse en Barcelona hasta por lo menos 2015 con el apoyo de
Indústries Culturals de la Generalitat. El gobierno catalán barruntaba hace unos meses crear un proyecto de formación específico para esta pujante industria. Actualmente hay un
máster de creación de videojuegos en la Pompeu Fabra
La conectitividad a Internet de los dispositivos de juego, la ubiquidad de los dispositivos móviles y las redes sociales también están transformando a esta industria que no tuvo que enfrentarse a los dilemas de los soportes.
Los reyes siguen siendo los videojuegos para consola. Sus nombres son bien conocidos entre jóvenes y ya no tan jóvenes: Wii, Xbox 360 y PlayStation. En los últimos años marcas como Nintendo se han esforzado por desmarcarse del nicho niño y joven para saltar a manos de adultos e incluso conquistar a las mujeres. La Wii es ya una consola que se ha reposicionado para todo tipo de públicos, con aplicaciones más allá del tradicional juego.
Esta industria ha sabido adaptarse a un entorno de distribución muy cambiante. En pocos años se pasó del alquiler de videojuegos a la distribución
online. Los juegos para PC llevan varios años de bajada a favor de los juegos
online.
Elementos como el aumento de la penetración de la banda ancha y la distribución de contenidos digitales propician la popularización de los juegos multijugador
online. Estos juegos han implantado un modelo de negocio
fremium, es decir, la versión más sencilla es gratuita pero los jugadores pueden enriquecer su experiencia comprando diferentes elementos a través de micropagos. También empieza a despuntar un mercado para la publicidad en videojuegos.
Las redes sociales también se han manifestado como un excelente campo de cultivo para los videojuegos que hacen aumentar la base de usuarios y estimulan el gasto entre los usuarios más entusiastas.
Los móviles también han facilitado el acceso a nuevos públicos que nunca se plantearían comprarse una consola pero que se descubren a sí mismos jugando a
Angry Birds en su móvil mientras viajan en metro al trabajo. Los juegos para móviles también han facilitado el acceso al mercado a productores de videojuegos independientes que pueden comercializar su videojuego en los mercados de aplicaciones de Apple o Android.
Es, en definitiva, una industria que no hay que perder de vista porque además
sus aplicaciones ya no solo se limitan a los aspectos lúdicos, sino que también empieza a utilizarse en campos tan diferentes como la educación o la medicina.