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Eurovegas: cuando la necesidad no es virtud
 
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20/02/2012 17:28
Es comprensible que el proyecto Eurovegas se haya convertido en una necesidad tanto para el gobierno de la Generalitat, como para los ayuntamientos donde se podría localizar, como para los empresarios a los que pueda beneficiar, tanto en el período de construcción del complejo como posteriormente en su explotación, como para los parados que pueden considerarlo una oportunidad de conseguir trabajo.

Sin embargo, no creo que este proyecto pueda convertirse, en ningún caso, en una virtud para el país. Efectivamente, es un proyecto que no contribuirá, en absoluto, a mejorar la productividad y la competitividad a largo plazo de la economía del país. Es decir, no permitirá mejorar la capacidad y la habilidad de las empresas catalanas (situadas en Catalunya) para competir con éxito en el mercado global, ni tampoco su capacidad y habilidad para dar soporte a unos niveles de vida elevados y crecientes en Catalunya; los dos aspectos principales que caracterizan la competitividad de un país.

Un gobierno que llegó, en diciembre de 2010, diciendo que en los próximos cuatro años reduciría a la mitad la tasa de paro empieza a sentirse presionado cuando 14 meses después esta tasa continúa aumentando de forma importante, cuando las perspectivas de crecimiento económico en 2012 son negativas y, por tanto, es más que probable que el número de desocupados continúe creciendo y creciendo. La tentación de aceptar cualquier proyecto, que, al menos aparentemente, pueda generar inversión, actividad económica y creación de ocupación, es muy elevada. Sobre todo, si te dicen que significará 17.000 millones de inversión y más de 275.000 puestos de trabajo (que muchos expertos ponen en duda).

En relación a los ayuntamientos teóricamente implicados, aunque parece que algunos alcaldes han mostrado su oposición, también es comprensible que se puedan sentir tentados por el proyecto. En todo el período democrático los ayuntamientos han estado olvidados a la hora de establecer un sistema de financiación adecuado de los municipios. Además de las subvenciones del Estado, durante muchos años sus ingresos han dependido de figuras impositivas totalmente ligadas a la construcción, a las transacciones y a la propiedad inmobiliaria. En el momento en que la construcción y la actividad inmobiliaria se hunden, los ingresos de los municipios también y muchos de ellos están prácticamente en quiebra o en suspensión de pagos. Teóricamente, el proyecto Eurovegas podría aportar actividad a los municipios afectados y, consecuentemente, mejorar su situación presupuestaria y financiera.

Los empresarios del país también están viviendo una situación muy complicada: no tienen demanda i les hace falta financiación. El caso de los empresarios ligados a la construcción y a sus industrias auxiliares es aún más evidente porqué su crisis es mucho más profunda y no tiene demasiadas perspectivas de salida. Por tanto, es comprensible que les atraiga un proyecto y una inversión que puede generar actividad, renta y beneficios en sus sectores. Hay muchos otros empresarios de diferentes sectores (alimentación, restauración, comercio, etc.) que también ven nuevas oportunidades de negocio.

Siempre que demos per supuesto que esta actividad se hará con empresas catalanas (residentes en Catalunya), ya que en caso contrario no favorecería ni a les empresas ni a la economía del país. Igualmente, también es normal que los parados puedan ver este proyecto y esta inversión como una oportunidad para volver a trabajar. Sin embargo, además de que se pueda discutir si el número de puestos de trabajo que se dice que se crearan es o no es exagerado, habrá que ver si la demanda de trabajo que supondrá el proyecto podrá ser cubierta por la oferta de trabajo existente en el país, o bien si la mano de obra necesaria vendrá de otros países, una cuestión que tendrá repercusiones muy diferentes sobre el nombre de parados y la tasa de paro. Otra cuestión es la calidad de los puestos de trabajo que supone un proyecto y una inversión de este tipo que, evidentemente, no son, en ningún caso, unos puestos de trabajo de elevada cualificación, ni tampoco suponen mucha atracción de talento.

Ya hace muchos años que en Catalunya todos hablamos de la necesidad de cambiar de modelo productivo, de no volver a caer en un modelo basado en la construcción, las actividades inmobiliarias y las actividades financieras i/o especulativas. De la necesidad de avanzar hacia un modelo basado en las actividades productivas (industria y servicios a la producción), en las actividades relacionadas con la información, el conocimiento, la innovación y el talento. Es decir, en las actividades que permiten mejorar la productividad global de las empresas y del país y, por tanto, que hacen incrementar la competitividad. Por eso, aunque puedo comprender algunas posiciones y actitudes que sólo se plantean sus propios problemas a corto plazo, no las comparto.

La Harvard Business Review que acaba de salir (marzo 2012) está dedicada a la competitividad de los Estados Unidos y en un artículo magnífico sobre los retos actuales de la competitividad en los EEUU, Michael E. Porter i Jan W. Rivkin nos recuerdan algunas cosas a retener. Primero i básico, el objetivo fundamental de la economía (americana en este caso) es el de mejorar su productividad a largo plazo y, por tanto, su competitividad; y esto quiere decir la capacidad y la habilidad para generar un output elevado por persona en situación de trabajar (no efectivamente empleada). Segundo, mejorar la competitividad no es lo mismo que crear puestos de trabajo ni tampoco que estimular la demanda. Tercero, la competitividad consiste en mejorar la capacidad y la habilidad de las empresas del país para competir con éxito en el mercado global y, al mismo tiempo, su capacidad i habilidad para dar soporte a unos niveles de vida elevados y crecientes para la gente que vive en el país. Cuarto, la mejora de la competitividad exige tener una estrategia y un consenso público-privado para implementarla, con el liderazgo de les empresas privadas y la colaboración de las administraciones.
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