Los medios de comunicación siempre han vivido una gran paradoja: cuentan a medio mundo lo que le pasa al otro medio pero son incapaces de explicar lo que les pasa a ellos mismos. En casa del herrero, cuchillo de palo. La información sobre empresas informativas y los medios de comunicación nunca se consolidó como nicho temático con derecho a sección.
Las
secciones de comunicación de la prensa quedaron relegadas a la programación de radio y televisión y poco más. La crítica de televisión permanece como el último reducto de lo que quiso ser una sección dedicada a los medios y a su impacto en la sociedad. Con el tiempo esas secciones
se han convertido en espacio de autopromoción de los diferentes grupos de comunicación con más o menos disimulo.
Sin embargo, en el mismo momento en el que el mundo de la comunicación se enfrenta a profundos
cambios que incluso amenazan de muerte a muchos medios, surgen también herramientas que hacen visible al gran público aquello que pasa dentro de cada empresa.
Alguien dijo una vez que la libertad de imprenta era para quien tenía una. Pero ahora todos tenemos nuestra imprenta. La Web 2.0 primero y las redes sociales después han dado voz -y altavoz- a todo aquel que tenga algo que decir, entre ellos los propios periodistas. Ahora ellos también pueden contar lo que ocurre en sus empresas con una transparencia inesperada.
Esta semana el protagonismo ha sido para El Periódico de Catalunya.
La empresa quiere forzar a la plantilla a una rebaja salarial del 16%, bajo amenaza de despidos aprovechando la recién estrenada reforma.
Los trabajadores se han sentido agredidos ante el desafío de la empresa y han decidido hacer partícipe al resto del mundo de su negociación mediante una cuenta de Twitter,
@comiteperiodico. También un buen número de periodistas de la redacción han utilizado esta semana sus cuentas personales en Twitter como un altavoz para explicar lo que allí estaba ocurriendo. Fotos y videos nos han ido informando al minuto del estado de la negociación y de sus movilizaciones pudiendo palpar la tensión que se está viviendo en la redacción.
Pero no es el único caso.
Los trabajadores de El Punt Avui, que precisamente ayer
anunciaba su venta al empresario de Girona Joanquim Vidal, han sufrido hace pocas semanas
una durísima negociación de un nuevo ERE, de la que también tuvimos noticia gracias a la cuenta de Twitter
@SalvemPuntAvui.
Un caso más organizado es el de la
plataforma de defensa del modelo actual de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals. Hace pocos meses aparecía una web,
Tv3teva.cat y su correspondiente canal en Twitter,
@tv3teva, en defensa de la CCMA ante los drásticos recortes que el Govern quiere aplicar y que incluyen la supresión de canales de la Tdt entre otras medidas. Está impulsada por sus trabajadores y enlaza a noticias y documentos de todo tipo que defienden el modelo actual de medios públicos.
Son estos casos pero no duden que vendrán más y que se convertirá en algo habitual.
Si los empleados de los medios se sienten desprotegidos como está ocurriendo, no duden que
acudirán a Internet para revelar información sensible, tratar de buscar apoyos en la opinión pública y presionar así a las direcciones o administraciones. Son movilizaciones en su versión 2.0.
Estamos ante un fenómeno que aún tiene que probar su verdadero poder: el de contribuir a la defensa de los derechos de los trabajadores y la viabilidad de unas empresas dónde el producto que elaboran es mucho más sensible para la sociedad que cualquier otro bien material: el derecho a la información.