Con 30 minutos al día basta para mantenerse en forma y con una salud de hierro
La práctica del deporte es indispensable para mantener una salud de hierro. Su efecto sobre el sistema cardiovascular contribuye a evitar enfermedades isquémicas del corazón, la insuficiencia cardíaca o la enfermedad hipertensiva, entre otras.
Desde DKV, añadimos un nuevo consejo a nuestro decálogo para vivir mejor y hoy hablamos de la importancia de realizar como mínimo media hora de ejercicio físico diario.
Para empezar, hay que recordar que no hace falta dejarse la piel en el gimnasio para estar y que tampoco es bueno forzar más de lo que el cuerpo puede resistir. Se debe respetar los límites de uno e ir trabajándolos poco a poco.
Es recomendable realizar ejercicios dinámicos y prolongados de unos 30 minutos (running, bicicleta, natación, etc.) porque reduce los niveles de colesterol total y de sus componentes más perjudiciales (LDL-colesterol y VLDL-colesterol), y además aumenta los niveles del colesterol más beneficioso, el HDL-colesterol. De igual forma, también disminuye los niveles de triglicéridos. Además se reduce la hipertensión ya que tiene una acción directa sobre el sistema nervioso.
Cuando se esté realizando el ejercicio es recomendable estar a una temperatura ambiente fresca, ya que en un ambiente frío se activa más el gasto de grasas que en un medio cálido, evitar ropas que no transpiren y que aumenten la sudoración (con ellas sólo perdemos agua y no grasas) y mantenerse lo suficientemente hidratado. Sobre todo, es muy importante antes de empezar y justo después de realizar ningún tipo de ejercicio calentar los músculos para evitar lesiones.
Consultar con un médico
Otro aspecto a tener en cuenta es que las personas de más de 45 años que no se han realizado un chequeo en dos años o más, las personas con problemas médicos graves o crónicos, o que presentan un riesgo de enfermedad cardíaca y las personas que están tomando medicación, deben consultar a un médico antes de comenzar un programa serio de ejercicio.
Además, si bien no puede afirmarse que el ejercicio de por sí consiga evitar el consumo de tabaco, lo cierto es que invita a dejarlo. La explicación científica es que reduce el nivel de ansiedad de los fumadores y estimula la producción de sustancias que provocan una sensación de tranquilidad y de bienestar.