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Sobre el pacto fiscal (I)
 
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Asistimos a un gran esfuerzo por parte de CiU de situar el pacto fiscal en el centro del debate político en Catalunya. Aparentemente, parece que sea la forma de plantear ante el Estado la financiación adecuada y justa para la región. Y también da la impresión de que se está dispuesto a ir hasta el final para conseguirlo. Al mismo tiempo, a veces parece que se quiere utilizar como un elemento más en la lucha política entre partidos. De forma legítima, pero escasamente patriótica. Se llega a plantear que si hay una negativa por parte del Gobierno español (muy previsible), el ansiado pacto fiscal puede ser el elemento fundamental para justificar y ganar fuerza en unas elecciones anticipadas en Catalunya.

¿De qué hablamos cuando nos referimos al pacto fiscal? El PSC también presentó su modelo de pacto fiscal, que coincide en gran parte con la forma de financiación vigente. Los líderes de ERC hace muchos años que hablan de la necesidad de tener un modelo parecido al concierto económico vasco (convenio en Navarra), que también parece ser el camino escogido por CiU en su propuesta de pacto fiscal.

En el programa electoral de las últimas elecciones al Parlament de Catalunya, la federación nacionalista habla de “la gestión plena de nuestros recursos económicos a través de un modelo de financiación propio como lo es el concierto económico [...] con el objetivo de poder gestionar y decidir sobre la totalidad de los recursos económicos de Catalunya”. La propuesta se detalla mucho más en el programa de las elecciones generales de 2011. Se entiende como “un modelo de financiación singular para Catalunya --fuera del sistema de régimen común y de la negociación multilateral-- de características similares al régimen de concierto o convenio”. Incluso considera que “la viabilidad de un modelo de financiación propio de Catalunya es, en términos jurídicos, claramente constitucional y estatutario” y se compromete “a condicionar su soporte a la gobernabilidad del Estado a la consecución del pacto fiscal”. Unas propuestas que había defendido en algunos artículos y en el libro Dret a decidir. Estació concert --editado poco antes de las elecciones catalanas-- el actual Secretario General de Comunicación y portavoz del Govern, Francesc Homs. También lo había hecho en algún artículo el president, Artur Mas.

La semana pasada, conocimos el Informe del Carec sobre el pacto fiscal que, textualmente, afirma que “no es la expresión de una reivindicación, sino el planteamiento de una fórmula racional de relación económica con la Administración central”. Según el Carec, el pacto fiscal se justifica por cuatro motivos principales: aumento de la responsabilidad fiscal del Govern de la Generalitat; incremento de la eficiencia y la seguridad jurídica de la función pública tributaria; instrumento para la reactivación económica; y la posibilidad de obtener los recursos adecuados para financiar el gasto necesario para fortalecer la competitividad y la cohesión social.

En el mismo documento, el consejo asesor en materia económica de Mas asegura que el pacto fiscal debe tener cuatro componentes esenciales: la recaudación y la gestión de todos los tributos que se generen en Catalunya con una agencia tributaria propia; la capacidad normativa plena sobre estos impuestos en el marco de las directrices de la Unión Europea; la capacidad financiera en función de las competencias asumidas por cada nivel de gobierno; y un mecanismo de negociación y revisión del pacto sobre la base de la relación bilateral entre Catalunya y el Estado. Para el Carec, el pacto fiscal se encuentra dentro del marco constitucional. Piensa que requiere una relación bilateral entre el Estado y Catalunya y “considera, mayoritariamente (no unánimemente), que un modelo inspirado en el concierto económico es el mejor sistema para conseguir los objetivos del pacto fiscal”.

Bienvenidos, pues, todos a la familia de los partidarios del concierto económico. Es una gran satisfacción que tanto CiU como personalidades tan importantes y prestigiosas profesionalmente como las que forman el Carec apuesten ahora por el concierto económico. Una buena noticia para los que pensamos desde hace muchos años que se perdió una gran oportunidad cuando se escribía la Constitución al no pedir para Catalunya un concierto económico como el de Euskadi y Navarra. Para los que escribimos desde hace tiempo (ver Economia, política i sobiranisme, ISBN 84-8334-286-3) de forma totalmente minoritaria y sin que casi nadie nos hiciese ningún caso, cuando no éramos despreciados, a favor del concierto económico como la mejor forma de financiación para Catalunya ante el Estado español; estas posiciones son un pequeño reconocimiento. Aunque llega tarde, nos da cierta satisfacción intelectual y personal. 
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