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La gran crisis financiera internacional
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¿Por qué llega la gran crisis financiera (y de la economía real) en que nos encontramos? ¿Por qué los organismos económicos internacionales y los académicos no fueron capaces de preverla y proponer soluciones? ¿Y había alguien, aun así, que avisara de la posibilidad que llegara la crisis, de sus características y sus posibles consecuencias y salidas? ¿Por qué estas visiones alternativas no llegan a los medios de comunicación y a la gente? Son preguntas que nos hacemos y a las que nos gustaría tener respuestas. Es lo que ahora intentaremos.

A partir de los años 90 del siglo pasado, tuvo lugar un proceso creciente de la desregulació de los sistemas financieros mundiales. Al mismo tiempo, se crearon nuevos productos en un marco llamado financialization y securitization que dio fruto, a su vez, a nuevas instituciones financieras. Se llamaron shadow banks, muy relacionados con las entidades financieras tradicionales. Unos y otros quedaban a menudo fuera del control de los organismos reguladores del sistema financiero. Es decir, los bancos centrales.

Todo ello supuso un gran aumento de la competencia en los mercados financieros, así como un espoleo de la asunción de más riesgos por parte de las instituciones financieras. Tradicionales y nuevas. Las consecuencias han sido, por un lado, un crecimiento espectacular del endeudamiento y el apalancament de las familias, de las empresas y de las propias instituciones financieras. Todo esto, facilidad por una política de tipo de interés bajos. Y si le sumamos el gran incremento de los riesgos asumidos por las instituciones financieras y por el sistema en general, desembocamos en la gran crisis financiera (y de la economía general) que vivimos y sufrimos. Ahora ya lo sabemos.

Los organismos económicos internacionales en general, y el Fondo Monetario Internacional (FMI) en particular --así lo ha reconocido, incluso, alguno de sus organismos internos de evaluación y control--, no fueron capaces de prever la crisis. Ni cuando se produciría, ni su magnitud, ni su duración. Consecuentemente, tampoco fueron capaces de hacer (e implementar) propuestas para evitarla o para luchar contra ella. Una cosa parecida pasó entre los economistas y policy-makers de la ortodoxia económica (los llamados mainstream).

Con todo, hubieron algunas excepciones. La de Raghuram Rajan (ahora profesor en la Universidad de Chicago) es una de ellas. A finales de agosto del 2007, cuando era el economista en jefe del FMI, en una reunión del organismo y en presencia del gran maestro, Alan Greenspan (entonces presidente de la Reserva Federal, la FED), avisaba tímidamente de la posibilidad de una crisis de liquidez, de solvencia y de confianza a las instituciones del sistema financiero. En consecuencia, provocaría que "el mercado interbancario se paralizara y pudiéramos sufrir una crisis financiera muy importante", avisaba en aquel momento.

Aun así, entre los académicos y los policy-makers nadie le hizo ningún caso. Y parece pertinente preguntarse el por qué de esta ceguera y/o falta de oído. Existen probablemente dos razones básicas: los intereses creados cómo ha señalado Ernesto Ekaizer en su último libro; y la preeminencia de un paradigma económico dominando que es inadecuado.

En primer lugar, hay un grueso determinado de gente, con mucho poder y con mucha capacidad de influencia económica, social y política, que desde los años 90 del siglo pasado hasta el 2007 ganaron muchos y mucho dinero. Y algunos de ellos, quizás, incluso también durante la crisis. A esta gente ya los parecía bien (intereses creados) como iban las cosas y lo que se estaba haciendo. En segundo lugar, tanto a la academia como a los organismos internacionales predomina el paradigma económico ortodoxo (el mainstream) según el cual el funcionamiento de las economías actuales se basa en que los precios de los bienes y servicios y los precios de los activos reales, inmobiliarios y financieros (así como lo del trabajo), son siempre y en todas partes correctos. Se parte de la hipótesis que todos los mercados son eficientes y están en equilibrio y, por lo tanto, una crisis financiera importante en este contexto es inconcebible e imposible.

Hay que recordar que, desde la heterodoxia económica, y consecuentemente, de las políticas económicas a aplicar, han existido voces disonantes. A la tradición de Keynes y de Minsky y de la inestabilidad congénita y endògena del capitalismo y de la economía de mercado, las más importantes en esta años han sido las de Wynne Godley y sus discípulos. El Levy Institute del Bardo College tiene sus seguidores de la Modern Money Theory (MMT), como la Universidad de Misuri-Kansas City con su bloque New Economic Perspectivas.

Partiendo de la inestabilidad del capitalismo y de una visión global del sistema económico desde la perspectiva productiva y financiera, ya hace muchos años que avisaban del acercamiento de una crisis financiera y económica de grandes dimensiones, así como de una crisis del euro y la euro zona. Y, por lo tanto, de la Unión Económica y monetaria a su estructura actual. Cómo las que estamos viviendo y sufriendo actualmente. La pregunta interesante a hacerse es el por qué de las dificultades importantes de esta gente para conseguir tener audiencia y repercusión. Cómo antes, creo que el poder del paradigma económico dominante y los intereses creados tienen mucho que ver.
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