En su segundo verano al mando de Foment del Treball, Joaquim Gay de Montellà es claro. Incluso aplaude un posible rescate a España y critica la falta de ejecución del Gobierno de Mariano Rajoy.
Estamos ante grandes retos a nivel de país. ¿Cómo afectan a sus asociados?
Vivimos un verano de extrema precaución por la situación económica y la que se vive en los mercados. Lo seguimos con atención y cierta preocupación. Haremos unas pequeñas vacaciones de 15 días porque el país no da para irnos mucho más.
En septiembre, los empresarios tienen que afrontar los pagos atrasados. ¿Esperan una sangría de compañías?
El mundo económico no está tan deteriorado como el financiero. Hemos realizado muchos esfuerzos en los últimos tiempos, la gente ha sido muy prudente. Puede ser que alguien haga un pronunciamiento tras las vacaciones, pero no estamos en un momento de crisis que puede colapsar el país. En estos momentos el país está afectado y no queremos que arrastre a las empresas. Son quienes generan empleo, riqueza y contribuyen con sus impuestos a que el Gobierno pague los gastos corrientes.
¿Cómo se hace?
Tenemos que pedir a las administraciones que hagan un esfuerzo decidido para reducir su coste. Si las empresas lo hacemos, siempre y en los últimos días de forma más intensa, también lo tienen que hacer las administraciones. Desde Foment denunciamos la excesiva cantidad de organizaciones; ayuntamientos, consejos comarcales, diputaciones, autonomías y el Estado. Demasiados niveles de actividad. No tienen sentido.
¿Racionalizando las administraciones ya es suficiente para evitar que la crisis del país arrastre a las empresas?
Se necesitan más medidas, pero esto sería el detonante para que la ciudadanía española, los extranjeros y los calificadores internacionales percibieran que aquí se hacen esfuerzos reales. Nos hemos excedido en los gastos, hemos duplicado cargos, atribuciones, ¡incluso alcaldías! Se tiene que apostar por una economía de escala que aproveche los recursos que ya hemos destinado.
La ciudadanía se queja de que las empresas son las más endeudadas.
Criminalizar a la gran empresa o a las multinacionales no es el camino. Al contrario, dinamizan a las pymes porque tienen fuerza para hacer investigación, innovación, contratar a proveedores, etc. Ojalá tuviéramos acciones más decididas en este sentido. Necesitamos que todo el mundo colabore, genere confianza y que los mercados se recuperen. Y esto ocurre si ven que existen proyectos y actuaciones grandes. Una mirada estrecha sobre la contaminación de las grandes corporaciones en nuestro territorio no es el camino.
¿España está a un paso del rescate?
Sufrimos unas presiones muy fuertes que generan desconfianza. Es una situación muy difícil de gobernar, por eso los mercados nos castigan.
¿Europa tiene que mover ficha?
Sí, pero de forma limitada. Los alemanes y nórdicos ya han dejado claro que ellos ahorraron y fueron moderados en sus gastos, mientras que los mediterráneos destinaron todos sus recursos en proyectos que no siempre tenían sentido. Esta es la situación, pero tenemos que confiar más en lo que podamos hacer. Podemos hacer mucho más nosotros por nuestro país que ellos.
¿Qué no se puede dilatar más en el tiempo?
En los primeros días del Gobierno de Mariano Rajoy se han aprobado grandes paquetes de medidas (estabilidad presupuestaria, reforma financiera y laboral). Estaban muy bien, pero en el momento de ejecutarlos o bien no se han seguido las indicaciones o no hemos sido capaces de convencer a los mercados y a sus dirigentes. El cambio español desde los años 60 ha sido espectacular, el más importante de los últimos 300 años. Los cinco años antes de la crisis fueron un desastre y después, a lo largo de los siguientes cuatro años, no se gobernó como era necesario. Finalmente, ahora se planea pero no se ejecuta. Y todo ello genera gran desconfianza en los mercados.
Entonces, un rescate no es el fin del mundo, ¿no?
No. Será un largo proceso de unos cinco años más de dificultades. Pero si todos ponemos de nuestra parte, podremos superar finalmente la situación en la que estamos desde 2007. Y esto no pasará hasta 2015 o 2017, como muy pronto.
Es decir, que por no tomar decisiones a tiempo se aprobará un rescate.
Es una manera de que las fuerzas políticas, de una vez por todas, fueran conscientes de que se tiene que actuar. No sólo decir o programar, también ejecutar lo que programan en los planes de acción. Es lo que necesitamos, rapidez y generar confianza en que realizan los planes en los plazos de tiempo que tu has fijado. No sólo pensarlo, también cumplirse.