Grupo Zeta gana la primera batalla judicial contra sus trabajadores rebeldes

Antonio Asensio, presidente de Grupo Zeta, con una directiva de la compañía durante una visita de los Reyes de España, en diciembre / EFE

Antonio Asensio, presidente de Grupo Zeta, con una directiva de la compañía durante una visita de los Reyes de España, en diciembre / EFE

La Audiencia Nacional falla a favor de la compañía por un defecto de forma, después de que el comité de empresa la denunciara por incumplir acuerdos salariales

Xavier Alegret

Barcelona 11/01/2017 06:00 horas

Grupo Zeta ha ganado la batalla judicial a parte de su plantilla. Al menos, de momento. Un defecto de forma ha decantado la balanza y la Audiencia Nacional ha fallado a favor de la compañía en el conflicto que tenía con varios comités de empresa del grupo por el supuesto incumplimiento de los acuerdos salariales firmados en 2014.  

El juicio tuvo lugar el 19 de diciembre pasado, como adelantó Economía Digital, a raíz de una denuncia de los comités de empresa de El Periódico de Catalunya, Sport y las revistas del grupo, como Interviú, Woman y Cuore. La denuncia tenía su origen en el ERTE pactado en 2014, que establecía una bajada salarial del 9% para la plantilla afectada: más de 600 trabajadores de los 1.200 que tiene el grupo.  

El acuerdo fijaba que el personal fuera de convenio, unas 90 personas –mayoritariamente directivos– también debían sufrir una rebaja de al menos el 9%. En cambio, según denunciaron los representantes de la plantilla, la dirección no las aplicó para este colectivo.  

De hecho, en el juicio, la abogada de Grupo Zeta reconoció que la bajada de sueldo del personal fuera de convenio fue del 6,9%, según consta en la sentencia, a la que ha tenido acceso Economía Digital. La letrada alegó que, al haber hecho incorporaciones tras la firma del acuerdo, los sueldos de los nuevos directivos no podían ser considerados.

La sentencia no entra en el fondo

Sin embargo, este no fue el argumento que convenció al juez. En realidad, no llegó a considerarlo. La alegación de la compañía que la Audiencia tuvo en cuenta para desestimar la petición de la plantilla fue un defecto de forma. Según el grupo, los representantes legales de los trabajadores no tenían los poderes suficientes para representarles, por lo que la denuncia no era pertinente.

En concreto, Grupo Zeta argumentó que "los demandantes carecerían de legitimación para promover el conflicto, puesto que ni siquiera sumando la representatividad de todos ellos, representan al conjunto de trabajadores afectados por el mismo". También que faltaba la firma del representante de algún centro, como el de Madrid, y cuestionaba la representatividad del presidente del comité intercentros, por falta de delegación de facultades.

La plantilla, indignada

Desde el comité de empresa expresaron su indignación con la sentencia, aunque subrayaron que "no da la razón a la compañía, porque no entra en el fondo". Sobre los defectos de forma, aseguraron que el juez creyó los argumentos del grupo sin comprobarlos, ya que una de las firmas que se asegura que faltan, sí que consta en la denuncia.

Los trabajadores afectados estudiarán en los próximos días qué medidas toman. Tienen claro que el conflicto no se va a quedar aquí, ya que están seguros de que tienen razón, pero quieren elegir la mejor opción. Dudan entre recurrir o presentar una nueva denuncia.

El grupo asegura que sí le dan la razón

Grupo Zeta, por su parte, aseguró que la sentencia le da la razón y que la Audiencia Nacional considera que el personal fuera de convenio hizo el mismo esfuerzo que el resto de plantilla. También lamentó haber tenido que dedicar recursos a este tema, "creando incertidumbre y poniendo en juego la viabilidad" de la compañía.  

En caso de perder, Zeta podría haber tenido que afrontar unos costes de hasta 21 millones de euros, ya que el comité de empresa pedía la nulidad del ERTE y de la rebaja salarial aplicada a la plantilla en 2014. El coste de dichas medidas se estima en unos 7 millones de euros anuales, lo que, con una vigencia de tres años, ascendía a 21 millones.  

El grupo editorial controlado por la familia Asensio consiguió en 2015 romper tres años de pérdidas y ganar 13,25 millones de euros. A pesar de que su facturación bajó un 4%, hasta los 188,6 millones, consiguió ganar dinero gracias a la contención de costes.

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