No es la plaza Tahir de El Cairo, pero no está mal. La revuelta, sin querer o queriendo, ha situado el debate electoral en su punto, es decir, no hay confianza en que las elecciones municipales o autonómicas aparte de cambios de silla, muestren síntomas de generar ilusión o mejora en lo que está pasando, especialmente en cuanto a los recortes económicos que se avecinan.
Lo habíamos dicho en numerosas ocasiones: no se podían estudiar los problemas económicos sin valorar los efectos de las decisiones. No se podía dejar la solución en manos de los que han creado el problema. Finalmente, la última gota es la que ha colmado el vaso. De momento explicitando el descontento. Después poniendo sobre la mesa problemas de los hablamos y que nunca se resuelven. Por ejemplo, el voto no a listas sino a personas. Es decir, mejor democracia y más participación. Y después las medidas que los gobiernos no han tenido ganas de aplicar en medio de la crisis estructural que padecemos. ¿Cuáles?
Por ejemplo, el desahucio de pisos ya la vez continuar reclamando el dinero a los hipotecados. Cambiar esta situación es una exigencia que no se puede liquidar en un "no pasa nada". Si la ley no lo permite, hay que estudiar el problema y ver la solución, que existe, aunque eso signifique más coste para las entidades financieras. Pero es que los ciudadanos no hemos de soportar el coste del fracaso de estas entidades fruto de confiarlo todo el crédito fácil. Y ya conocemos las cifras de lo que significa el salvamento a bancos y cajas. Por tanto, ¿no se debe atacar el problema que esta situación representa para la gente?
Hay otro problema de mayor profundidad, pero que liga con el origen de todo. Al inicio de la crisis se habló mucho de corregir los defectos del sistema financiero, más concretamente la retribución de los directivos bancarios. Bueno, ¿qué se ha hecho sobre esto en España? Si nos referimos a la normativa europea aprobada sobre ello, aún esperamos que el Banco de España diga algo. Si estoy equivocado espero que el banco haga un comunicado explicando las medidas que ha tomado. Como ustedes ya saben sigo defendiendo que lo mejor que se puede hacer es cambiar al gobernador del banco emisor, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, (MAFO) porque aparte de decir a los demás lo que deben hacer, él nunca hace lo que por obligación le correspondería hacer.
En la plaça Catalunya no sé si se resolverán estas u otras cuestiones, seguramente enseguida no, pero que el aviso a la clase política actual está lanzado, no tengo ninguna duda, y de que la democracia es más que ir a votar cada cuatro años, tampoco.