La broma fácil dice d
los políticos que encuentran problemas allá donde hay soluciones. Bien es verdad que hay problemas que son irresolubles. Y en esta crisis no hay nadie que tenga la varilla mágica para hacer que todas "las cosas vuelvan a ser cómo antes". Posiblemente porque "cómo antes" era una ficción en la que todos nos habíamos puesto según no preguntar nunca: "Y esto quién lo paga?"
Desde mi punto de vista
pedir a los políticos que nos saquen de esta crisis económica es pedir peras al olmo. Veamos porqué:
En primer lugar porque la economía es un sistema dinámico complejo que tiene interacciones no lineales: los tipos de interés modulan la tasa de inversión y esta influye en la ocupación.
La tasa de paro determina los ingresos públicos y el déficit presupuestario influye en el déficit comercial. La balanza por cuenta corriente empuja la cotización de la moneda y los tipos de interés... La confianza del inversor puede impulsar el Ibex 35... y la desconfianza lo hunde. Cualquier cambio en alguna de estas variables influye en el resto, y no se pueden aislar unos cambios de los otros.
Todo interacciona una y otro vez. Sólo hay que ver el que decían los expertos mundiales del principal foro económico del Mundo: Davos 2008,
Nouriel Roubini, economista de la New York University, decía que
"la recesión durará un año".
Jerry del Missier, presidente de Barclays:
"La gran cantidad de derivados que tenemos hace imposible una catastrófica cadena de quiebras" .
La economía es impredecible. Y si
los expertos económicos mundiales son incapaces de saber qué mal tenemos, todavía es más difícil acertar la medicina adecuada y ya no digamos la dosis correcta. El problema es que todavía nos creemos a los políticos que dicen que nos lo resolverán. Y los votamos!
El segundo
handicap que tienen los partidos políticos es el de su financiación.
Los partidos son unas enormes maquinarias electorales que necesitan grandes cantidades de dinero. Ni las cuotas de los militantes, ni las subvenciones públicas son suficientes para hacerlos funcionar. Esta puerta queda abierta a las donaciones o a los préstamos, que acaban teniendo la mismo influencia.
Por qué ahora mismo no hay nadie que ponga en vereda la banca? Porque la financiación de los partidos ha recaído mayoritariamente en las entidades financieras, o en las emprendidas constructoras y concesionarias vinculadas a ellas. A los políticos los votamos nosotros, pero porque sea votado un político necesita ser conocido, y esto implica millones de euros en publicidad y difusión.
El tercero gran problema que tienen los políticos son los mandatos. Si bien parece razonable que las legislaturas duren un máximo de 4 años, también es cierto que algunas estrategias necesitan horizontes más amplios. A veces a ellos los toca tomar decisiones que sufrimos hoy (cómo por ejemplo aquellas que afectan al cambio climático) y de las que veremos las consecuencias de aquí a 15 o 30 años... Cuando esta persona, a buen seguro, ya no ocupará esta responsabilidad. Además, tampoco es muy bien cierto esto de los 4 años, puesto que recientemente
hemos visto como lguns gobiernos condicionaban sus acciones a después de las próximas elecciones autonómicas o municipales.
El cuarto grande problema es la carencia de experiencia en la gestión. La mayoría de políticos provienen de altas posiciones del funcionariado (cómo
Soraya Saénz de Santamaria) o académicos (como el catedrático de Economía y actual consejero
Francesc Xavier Mena).
Los sueldos y la baja consideración socioeconómica del trabajo de político, no atraen a alguien que ya se gana bien la vida.
Pienso que para resolver algunos de los retos de futuro nos harían falta otras voces, otros organismos, otras instituciones. Dudo que los indignados construyan nada parecido. Pero en lo único que coincido con ellos, es que mb el sistema político actual no encontraremos la solución.