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Colau descarta crear una oficina de atención a los propietarios y anular el protocolo de la Guardia Urbana en desalojos pese a que se aprobaron en comisión

Economía Digital

Ada Colau no tiene en cuenta las mociones aprobadas en las comisiones municipales para frenar la ocupación de viviendas. / EFE
Ada Colau no tiene en cuenta las mociones aprobadas en las comisiones municipales para frenar la ocupación de viviendas. / EFE

Barcelona, 31/03/2017 - 21:41h

La alcaldesa Ada Colau hace caso omiso a los acuerdos de las comisiones municipales. Más aún cuando se refieren a medidas para frenar el fenómeno okupa. En los últimos días, a propuesta de la concejal popular Ángeles Esteller, se aprobó en las correspondientes comisiones municipales la creación de una oficina antiokupa y la anulación del protocolo de actuación de la Guardia Urbana en desalojos de viviendas ocupadas. No obstante, la alcaldesa dejo claro en el pleno de este viernes que no adoptará ninguna de estas medidas.

El presidente del grupo popular, Alberto Fernández, preguntó a la alcaldesa si pensaba cumplir los acuerdos aprobados en las comisiones municipales sobre el problema de la ocupación de viviendas. Respecto a la oficina antiokupa, que debía servir para atender a los propietarios afectados, Colau indicó que para eso ya existen las oficinas de vivienda en los distritos: “allí se da respuesta a todos los problemas, desde el acoso inmobiliario a las ayudas para la rehabilitación o para asesorar en caso de ocupaciones”.

Colau: ni creará la oficina antiokupa ni retirará el protocolo de la Guardia Urbana que los protege

Colau también dijo que se mantendrá el protocolo de actuación de la Guardia Urbana. Esta polémica instrucción establece que los agentes deberán impedir desalojos de viviendas ocupadas por parte de sus propietarios si se realizan sin orden judicial. Fernández criticó que se utilice a la Guardia Urbana con fines “políticos” para proteger a “ocupar irregulares” en vez de los derechos de los propietarios. Los sindicatos del cuerpo se han pronunciado en contra del protocolo.