Marta Pascal quiere frenar a la vieja Convergència, representada por Artur Mas, Germà Gordó y Francesc Homs

Golpe de Pascal al frente del Pdecat contra la vieja guardia convergente

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Pascal reclama a Gordó su dimisión como diputado tras ser imputado, y éste se resiste en una batalla que puede significar el final de la vieja Convergència

Manel Manchón

Economía Digital

Marta Pascal quiere frenar a la vieja Convergència, representada por Artur Mas, Germà Gordó y Francesc Homs

Barcelona, 03 de junio de 2017 (07:00 CET)

Paradojas de la política. La corriente interna que lidera Germà Gordó en el Pdecat se llama Nova Convergència. Pero representa la vieja Convergència. Y la dirección del Pdecat, con Marta Pascal a la cabeza, ha lanzado un golpe que quiere ser casi definitivo contra la vieja guardia convergente. Es la única manera, entiende el núcleo de dirigentes que arropan a Marta Pascal, de levantar el vuelo, de tener alguna posibilidad de mantener el espacio político y buscar, de nuevo la centralidad en la política catalana.

La decisión del TSJC de imputar a Germà Gordó, exgerente de Convergència, por el caso del 3%, provocó este viernes un auténtico cataclismo en el seno del Pdecat. Mientras la vieja guardia mantenía un elocuente silencio, como Artur Mas o Francesc Homs, Marta Pascal pedía a Gordó "un paso al lado", imitando, precisamente, a Artur Mas, cuando dejó su sitio a Carles Puigdemont tras ser vetado por la CUP. Pascal lo pidió a través de su cuenta de twitter, pero después, a través de una conversación telefónica, le reclamó la dimisión como diputado en el Parlament.

Pascal se ha rodeado de jóvenes dirigentes, y de jóvenes todavía en edad, pero veteranos en el ejercicio de la política, que forman parte del grupo parlamentario del Pdecat en Madrid. También cuenta con alcaldes y cuadros del partido en el territorio. Y con ellos y valentía ha decidido que o pasa página o difícilmente ella misma podrá sobrevivir en el cargo. Pero lo más importante, según fuentes de su entorno, es que se entiende que sin una posición dura contra la corrupción, sin dejar a un lado a los dirigentes relacionados con la corrupción, el partido no tendrá ningún futuro.

Gordó fue la mano derecha de Mas y una referencia de los empresarios que querían tener influencia 

Gordó no es un dirigente o cuadro más. Fue el gerente de Convergència, la mano derecha de Artur Mas en las finanzas del partido, su hombre de confianza cuando Mas decide, tras la sucesión de Jordi Pujol, que debe apartar al hijo del expresident, Jordi Pujol Ferrusola de la caja de Convergència. Ha sido una referencia para los empresarios, para todo aquel que quisiera tener influencia en el Govern de la Generalitat, bajo los gobiernos de CDC. Y Gordó, que es consciente de su importancia, no está dispuesto a ceder tan rápido.

Gordó renunció, este mismo viernes, a mantener la presidencia de la comisión de justicia en el Parlament. Pero no a su escaño. Reunida la corriente que lidera, Nova Convergència, se tomó la decisión de esperar unos días, pero con el convencimiento de que Gordó no debe dejar su asiento en el Parlament, y que sería mejor dejar el partido y quedarse en el grupo mixto. Si se va de la cámara parlamentaria perdería su condición de aforado.

Pascal, sin embargo, no quiere otra cosa que su dimisión. Aunque si Gordó resiste, no podrá hacer nada, porque el escaño es personal. Dependerá ahora de la posición de los distintos dirigentes del partido, de Artur Mas, que se resiste también a irse de forma definitiva.

Pascal que Gordó deje su escaño, pero él se ha limitado a dejar la comisión de justicia que presidía

El socio del Pdecat en Junts pel Sí, Esquerra Republicana, pidió de inmediato la dimisión de Gordó. Fue el diputado republicano, Joan Tardà, quien quiso recordar que en la recta final del proceso soberanista, con el referéndum de independencia en juego, no se entendería otra cosa, para "entrar limpio en la nueva república".

La presión llegó desde cargos propios del Govern, como Agustí Colomines, colaborador de Economía Digital y director de la Escuela de Administración Pública de Cataluña, quien pidió la dimisión de Gordó en un artículo en esta publicación. "Dejémonos de tonterías, si Gordó se resiste a dejar el escaño y su partido no se lo exige, eso va a ser una puntilla que echará por tierra los esfuerzos de Marta Pascal de regenerar el espacio político que antes ocupaba CDC y ahora pretende encabezar el Pdecat", aseguró.

La batalla interna ahora será cruenta. El nerviosismo es enorme en las filas del Pdecat, y afecta a todos los dirigentes, porque son conscientes de que ha llegado el momento decisivo: o se toman decisiones difíciles o el partido no podrá sobrevivir.

Mas, Homs y otros dirigentes exconvergentes representan la vieja Convergència ligada al 3%

En muy poco tiempo –algunas semanas, según diversas fuentes— llegará la sentencia del caso del Palau de la Música, que podría constatar la financiación ilegal del partido, en un periodo en el que su máximo dirigente era Artur Mas. También en breve se conocerá cómo afronta Oriol Pujol el caso de las ITV y si, tras un pacto con la Fiscalía, asume su entrada en prisión. Para Marta Pascal, que ya ha marcado el terreno ideológico, con su reciente intervención en una conferencia política del Pdecat, o es ahora o no será. Es más, o lo hace ahora, o ella no estará.

Quien es consciente de que todo esto llegaría es Esquerra Republicana, que se ha atado al presidente Carles Puigdemont para seguir hasta el final con el objetivo de celebrar el referéndum de autodeterminación, pero que sabe que si todo acaba en unas elecciones al Parlament tendrá todas las de ganar.

Ahora falta la decisión de Artur Mas. Lo más paradójico sería que Gordó articulara desde el grupo mixto esa supuesta Nova Convergència, con Mas, Homs, y otros dirigentes exconvergentes, que, --no por su edad, sino por sus responsabilidades en los últimos años—representan la vieja Convergència ligada al sector negocios y al 3%.