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Los ex convergentes quieren acentuar su perfil en el Parlament, rompiendo la disciplina de voto con Esquerra de cara a las próximas elecciones

Barcelona, 13/04/2017 - 07:55h

Sin noticias del referéndum. ¿Hechos? Ninguno. A menos de seis meses para el posible referéndum, por el que se, supuestamente, trabaja todo el gobierno catalán, lo único tangible es el enfrentamiento entre el Pdecat y ERC, con acusaciones constantes para no realizar, precisamente, el referéndum.

El presidente Carles Puigdemont y el vicepresidente Oriol Junqueras publicaron este miércoles un artículo conjunto en el diario belga Le Soir. Oficialmente, no se quiere variar el discurso. Los dos se comprometen a “poner las urnas antes de este año”. Ese “poner las urnas” se refiere al referéndum, pero lo cierto es que no se hace nada para ello. Sólo es retórica.

En paralelo a esas aseveraciones, los dirigentes del Pdecat han comenzado a moverse. No quieren llegar a las elecciones al Parlament, que se convocarán cuando se compruebe que es imposible realizar el referéndum, por la presión del Gobierno a través de la Fiscalía, atados de manos a los republicanos, y sin distanciarse de forma suficiente respecto a la CUP.

El Pdecat quiere desmarcarse de ERC en el Parlament, lo necesita

La orden ha sido clara por parte de Marta Pascal, la coordinadora general del Pdecat, que quiere romper la disciplina de voto en el seno de Junts pel Sí. Ya ha ocurrido en distintas ocasiones, pero se quiere generalizar. La más sonada ocurrió la pasada semana, cuando el Pdecat votó en contra de una moción de la CUP que defendía la “remunicipalización” de los servicios básicos, como el agua.

Para el Pdecat se trata de una cuestión de extrema importancia: se trata de mantener y recuperar –lo que ya ha perdido—un espacio central de centro-derecha liberal para el día después, cuando el proceso soberanista deje paso a la gestión de un programa político. Pascal está en eso, y le apoyan diversos consejeros del Govern, que saben que el partido morirá sin remisión si siguen en la actual tesitura.

También en paralelo, el Pdecat comprueba como Esquerra Republicana va a la suya. Los grupúsculos han comenzado a ser una tónica. Si el presidente Puigdemont reunía a los líderes parlamentarios del bloque soberanista, en la tarde de este martes, para exigir a todos la máxima unidad, después de un discurso en la misma línea pronunciado en la reunión del Govern que se convoca todos los martes por la mañana, tres consellers republicanos cenaban en la noche del lunes.

Puigdemont trata de que todos remen hacia el referéndum, pero no será posible

Se trata de Antoni Comín, titular de Salut; Meritxell Serret, de Agricultura, y Carles Mundó, de Justícia, como notificó La Vanguardia. No son tres consejeros más. Mientras Comín ha logrado una gran sintonía con Junqueras, y Mundó es el consejero que más destaca ERC, hombre de confianza de Marta Rovira, la secretaria general de Esquerra, Serret es una pieza esencial en las relaciones del partido con la ANC, porque fue una de sus principales voces, antes de acceder al Govern.

Es decir, los dos partidos están diseñando sus respectivas estrategias. Saben que, en función de los errores que cometa el adversario, pueden aglutinar una parte de voto que puede ser determinante para ganar las elecciones. Quien lo tiene mejor, según todas las encuestas, es Esquerra, pero el Pdecat buscar sus opciones, al menos para no salir muy dañado.

Que las diferencias existen, nadie lo niega, aunque se quiera recomponer la situación en beneficio de un referéndum del que no se sabe nada, ni con qué urnas se podrá contar, ni quien estará en las mesas en los colegios electorales.

Jordi Sànchez, de la ANC, lo deja claro, que se diga que se debe dar un paso al lado

El papel esencial lo podrían tener, de nuevo, las entidades soberanistas, pero han estado demasiado condicionadas por los partidos políticos. Por ahora, sólo Jordi Cuixart, presidente de Òmnium Cultural, reclama que no se dé ningún paso atrás.

Quien ha dejado las cosas más claras es Jordi Sànchez, al frente de la ANC, al considerar que se debe dejar de especular con la convocatoria de elecciones al Parlament, y decidir dos cosas: o se sigue al frente de la convocatoria del referéndum, con todas las consecuencias, o se decide, --y se dice, que tal vez sea ahora lo más importante—que “se da un paso al lado”.

En las próximas semanas y meses todos los dirigentes soberanistas implicados entrarán de lleno en la escenificación de la convocatoria del referéndum, justamente para llegar a la conclusión de que no se puede realizar.