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El Pdecat mantiene su apuesta oficial por el referéndum, pero diseña la estrategia para recuperar su espacio ideológico frente a un tripartito de izquierdas

Manel Manchón

Economía Digital

Mercè Conesa, Marta Pascal, Artur Mas, Neus Munte, David Bonvehí y otros miembros de la cúpula del Pdecat. / EFE-ED-Archivo

Barcelona, 18 de abril de 2017 (06:55 CET)

Sobrevivir, aguantar y recuperar el espacio central en la política catalana. Es lo que ha diseñado el Pdecat, que trata de huir de los postulados de Artur Mas y de sus seguidores más fieles, y que prepara ya las elecciones autonómicas.

¿Una traición a sus electores, o una rectificación en el último momento que puede tener premio? El movimiento independentista considera que cualquier paso atrás será una tragedia y que será penalizado por el conjunto de la sociedad catalana. Pero el Pdecat percibe que pierde apoyos por haber dejado de lado su propio espacio ideológico. Quien lo ha visto más claro en los últimos meses es Marta Pascal, la coordinadora general del partido, que ha asegurado que no se reeditará Junts pel Sí, junto a Esquerra Republicana, y que el acuerdo con la CUP ha perjudicado a los ex convergentes.

Pascal tiene en su haber el hecho de que no ha cambiado de opinión. Fue de los pocos dirigentes de la ex Convergència que, en la Casa dels Canonges, en el Palau de la Generalitat, le dijo a Artur Mas que cometía un error enorme si se retiraba y cumplía los deseos de la CUP de apartarlo. Mas consultó a la cúpula del partido la decisión de elegir a Carles Puigdemont para que fuera investido en el Parlament. Pascal apostó por ir a elecciones de nuevo, pero no por satisfacer a la CUP. Su idea es que la CUP “está más por hacer la revolución que por la independencia”, como declaró en una entrevista este lunes en El Punt Avui.

El Pdecat sabe que el acuerdo con la CUP fue un error, pese al discurso oficial

Ahora, pese a dirigentes que siguen siendo fieles a Artur Mas, como Jordi Turull, presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí, Pascal quiere preparar el terreno, siguiendo la doctrina Bonvehí, si se quiere llamar así. El coordinador territorial del Pdecat, David Bonvehí, explicó a 15 dirigentes locales del partido que si el referéndum salía mal se elegiría a un candidato autonomista para preparar las elecciones al Parlament. Y en eso está el partido, pese a la retórica oficial, a los gestos contundentes, y a las manifestaciones retadoras. Esas conversaciones, grabadas y difundidas supuestamente por cargos de ERC, se han visto como un escándalo entre el movimiento soberanista, pero obedecen exactamente a lo que está preparando el Pdecat en los últimos meses.

¿Cuáles son los obstáculos internos? El expresidente Artur Mas, y el presidente Carles Puigdemont. El primero considera que se debe probar todo hasta el último instante, y forzar una reacción del Gobierno central que dé alas al independentismo y que, con manifestaciones en las calles, se llegue a una situación muy complicada que lleve a las instituciones europeas a intervenir y a forzar al Gobierno de Mariano Rajoy a permitir la convocatoria de un referéndum. El segundo, Puigdemont, se comprometió a celebrar el referéndum y no quiere ser candidato a la Generalitat. No tiene nada que perder y quiere llevar las cosas al extremo.

Gordó está influyendo y cree que el Pdecat no debe hipotecar sus valores

La dirección del Pdecat ha trazado, sin embargo, una estrategia. La idea es que el partido podría recuperar su espacio central en la política catalana desde la oposición, en el Parlament, convencido de que Esquerra Republicana buscará una alianza de izquierdas con Els Comuns de Ada Colau, y la CUP, o sin la CUP y con el PSC. Esquerra, en todo caso, no tiene una relación especialmente buena con Els Comuns, pero todo dependerá de los resultados electorales y de las sumas posibles.

Y para ese camino, el Pdecat cuenta con diferentes dirigentes: la propia Pascal, la portavoz del Govern, Neus Munté, o Santi Vila, aunque él diga que el autonomismo se ha acabado. Aunque se dé por muerta la etapa autonomista, lo cierto es que será desde el Parlament, tras unas elecciones autonómicas, desde donde el gobierno que salga deberá negociar con el Gobierno central otra relación jurídica de Cataluña. Pero la realidad es la que es.

En las últimas semanas está influyendo de forma notoria en el partido el ex consejero de Justicia, Germà Gordó. Pese a su complicada situación, tras haber difundido el ex director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso, que Gordó era el hombre en el que confiaba el Gobierno central para diluir el proceso soberanista, el exconsejero de la Generalitat lidera la corriente Nueva Convergència y tiene claro que el partido no puede perder sus señas ideológicas.

El Pdecat y ERC no se engañan y ya luchan por el poder de cara a las elecciones autonómicas

“Así, conseguir que Cataluña sea un estado dentro de la Unión Europea es nuestra gran apuesta estratégica, que por muy importante que sea, y ciertamente lo es, no debe hipotecar ni poner en cuestión nuestros valores ideológicos fundamentales, nuestra visión de país abierto y tolerante, conjuntamente con un sentido de la ética determinado basado en la libertad y la responsabilidad”, ha firmado en un artículo reciente en NacióDigital.

Ahora se trata de que el bloque soberanista decida cómo y en qué momento acaba esclareciendo las cosas. Oficialmente todo continua hacia el referéndum, aunque ya no hay tiempo material para organizarlo si se quiere convocar tras en septiembre. Esquerra pretende que todo el Govern se manifieste como un solo hombre a favor de ese referéndum, y así se discutirá este martes en el Consell Executiu del Govern.

Pero los dos partidos saben, el Pdecat y ERC, que están luchando ya por el poder y por diseñar una buena campaña electoral para las elecciones…autonómicas.