Carles Puigdemont conversa con Marta Pascal, presidenta del Pdecat. / EFE-AE

El Pdecat se reorganiza y deja solo a Puigdemont con el referéndum

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El partido de Artur Mas ve como única salida unas elecciones con un candidato que pueda recuperar a su electorado y en Madrid trata de recuperar su perfil

Barcelona, 13 de abril de 2017 (19:55 CET)

El Pdecat ha comenzado a percibir el vértigo. O busca una salida o será su fin. Y la dirección del partido trata de reorganizarse, aunque deje solo al presidente Carles Puigdemont con la convocatoria del referéndum. Está en juego el espacio ideológico del Pdecat, la ex Convergència.

En las últimas semanas la dirección que encabeza Marta Pascal ha ido mostrando algunas señales. Pascal ha reivindicado la necesidad de distanciarse de Esquerra Republicana en el Parlament, y ha roto la disciplina de voto de Junts pel Sí en cuestiones como la defensa de las concesiones de distintos servicios, como el agua, tras los intentos de la CUP –con mociones en la cámara parlamentaria—y de ERC de “remunicipalizar” esos servicios.

La muestra clara de ello ha sido la conversación registrada de David Bonvehí, el responsable de organización del Pdecat, difundida por Eldiario.es, con unos quince cuadros del partido en la comarca del Bages (Barcelona).

Bonvehí defiende que si el proceso soberanista acaba mal, el partido presentará “un candidato autonomista”, con la idea de que sólo se podrá salir del atolladero con unas elecciones al Parlament. Este mismo jueves, Bonvehí, el hombre de confianza de Pascal en el partido, ha matizado sus palabras, pero ha insistido en que si el referéndum no se puede realizar –aunque oficialmente ese es el primer objetivo— se deberán convocar elecciones.

Vila pretende que su partido lo vaya a buscar en el último minuto

Ese candidato autonomista sería Santi Vila como candidato por Barcelona, según la apuesta del propio Bonvehí. Es lo que pretende Vila, que lo vayan a buscar, después de valorar en los últimos meses si se acercaba o no a Lliures, que ha impulsado el ex dirigente de CDC, Antoni Fernández Teixidó.

La cuestión es que el Pdecat ha visto las orejas al lobo. Diversos consejeros de la Generalitat, como el mismo Vila, y el consejero de Interior, Jordi Jané, recelan de la opción de Puigdemont, que se basa en ir a por todas para celebrar el referéndum, pase lo que pase, y ante la posibilidad —muy real— de que todos los implicados queden inhabilitados tras las acciones de la Fiscalía, que no dejará pasar ni una.

No se trata de consejeros más o menos moderados, sino los más relacionados con la esencia ideológica de la ex Convergència, y que no es diferente a la dirección que lidera el Pdecat. Pascal y Bonvehí se declaran independentistas, pero son dirigentes jóvenes educados y formados en los principios ideológicos del centro-derecha catalanista: libertad de elección en el campo educativo, concesiones a empresas privadas de servicios de titularidad pública, o un programa impositivo que favorezca a las empresas.

 Borràs es una consejera 100% convergente, que no quiere aventuras

Un ejemplo claro es Meritxell Borràs, consejera de Governació. Se ha negado a poner en marcha la comprar de urnas para el referéndum si no se le da una orden firmada. Ella considera que es la central de compras, que depende de Economía, quien se debe responsabilizar, y eso es tarea del vicepresidente de la Generalitat, el republicano Oriol Junqueras. Borràs es una histórica de Convergència. Lo ha vivido todo en el partido, hija de Jacint Borràs, uno de los fundadores del partido con Jordi Pujol.

Todos esos consejeros han escuchado en los últimos tres días a Carles Puigdemont, que ha convocado a dirigentes de su partido, a responsables parlamentarios de ERC y de la CUP, y a la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, para calibrar hasta qué punto todo el bloque soberanista está dispuesto a asumir la convocatoria del referéndum. Y, aunque oficialmente todos se han mostrado “valientes”, los de su propio partido no lo ven claro.

Puigdemont quiere comprobar que su partido le sigue y las dudas son enormes

Puigdemont está más a la izquierda que el Pdecat, no tiene nada que perder, porque no quiere ser candidato, y se comprometió a realizar el referéndum. Pero se puede quedar solo y correr hacia un enorme muro.

Esquerra lo mira todo con atención. Oficialmente también quiere realizar el referéndum. Pero espera a que el Pdecat se acabe quitando la máscara y aparezca su rostro ‘autonomista’ para aparecer como triunfador en las elecciones ‘autonómicas’.

Los hombres del Pdecat en Madrid piden paso

Mientras, el Pdecat trata de recomponer lo que pueda. Y los diputados en el Congreso se reorganizan después de salida de Francesc Homs. La responsabilidad recae en dos nombres, Jordi Xuclà y Carles Campuzano, poco proclives a las aventuras. Los dos buscan ahora diferenciarse de las iniciativas de ERC en el Congreso. Quieren marcar el perfil propio.

“Es en Madrid donde podemos perfilar más que nuestro programa económico no es exactamente el de Esquerra, y que nuestra manera de enfocar las prioridades en inversión pública es diferente de la de los republicanos”, señala Xuclà sobre ese cambio de prioridades.

En el fondo, el Pdecat trata de decirle a sus votantes que confíen en ellos, que mantendrán el espacio ideológico de Convergència.

Los tiempos son otros, el soberanismo es central entre los cuadros y dirigentes del partido, pero los votantes, aunque también han cambiado, no quieren saltar al vacío. Y tratar de realizar un referéndum, con todo el Estado movilizado en contra, sería algo muy parecido.

Es Puigdemont ahora quien deberá tomar algunas decisiones en las próximas semanas y meses. Esquerra se agarra a él, porque sabe perfectamente las dudas que se han instalado en el seno del Pdecat.