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El presidente catalán fijará este viernes la fecha del referéndum para iniciar un proceso de movilizaciones en la calle frente a Rajoy

Manel Manchón

Economía Digital

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, dice que el soberanismo dará "miedo". EFE/Toni Albir

Barcelona, 08 de junio de 2017 (06:55 CET)

Con lo puesto, sin mudas y a por todas. Carles Puigdemont ha decidido encender la mecha del referéndum, sin más acompañantes que Junts pel Sí y la CUP, que consiguieron  --y hay que recordarlo— menos del 48% de los votos en las elecciones del 27 de septiembre de 2015. Este viernes, y de forma solemne, el presidente de la Generalitat –no elegido en las urnas, y que iba como número tres en la lista por Girona de Junts pel Sí—fijará la fecha y la pregunta del referéndum.

Puigdemont anunciará la fecha, que podría ser el 1 o el 8 de octubre, desde el Palau de la Generalitat, junto al vicepresidente Oriol Junqueras y todos los diputados de Junts pel Sí y la CUP. El objetivo es exhibir músculo, pero es una fuerza menguada, porque lo que se pretendía era contar, por lo menos, con una parte de Els Comuns, con los sectores del partido de Ada Colau proclives a un referéndum unilateral, después de comprobar que el referéndum acordado con el Gobierno central no era posible.

Puigdemont quería una parte de Els Comuns a favor, no la tiene, pero sigue hasta el final

Eso no lo tendrá Puigdemont. Y era y es vital para el independentismo, con el objeto de lograr una participación más alta que el 9N de 2014, y posibilitar que fueran a votar los contrarios a la independencia. Dirigentes destacados de Els Comuns, como la alcaldesa de Badalona, Dolors Sabater, se habían pronunciado en esa dirección.

Aunque no se trate de un referéndum con las garantías democráticas que se deben exigir –no lo podrá ser si no es acordado con el Gobierno central, porque sólo así tendrá el reconocimiento de la Unión Europea—la apuesta de Els Comuns le hubiera dado a Puigdemont más fuerza y algo de legitimidad.

Ahora se trata de seguir la apuesta. Con la fecha fijada y la pregunta, que interpelará a los catalanes sobre la posibilidad de que Cataluña sea “un estado, con forma de república”, según apuntan diversas fuentes, aunque todavía no se ha cerrado—Puigdemont abrirá un proceso de movilizaciones en las calles. Será este mismo domingo cuando, con la participación de Pep Guardiola, el ex entrenador del F.C.Barcelona--  se buscará el fervor popular a un Govern que necesita calentar el ambiente.

Porque el dilema puede ser otro. Lo que ocurrirá el viernes es sólo el anuncio del referéndum. El Gobierno de Mariano Rajoy todavía no podrá intervenir, porque no habrá nada tangible. Será en la segunda mitad del mes de agosto cuando el Parlament se pondrá a pleno rendimiento, y se aprobarán las leyes que ampararán el referéndum.

Puigdemont deja para la segunda mitad de agosto la convocatoria real del referéndum

Será entonces cuando el Gobierno, que lo tiene todo dispuesto aunque siempre hay imponderables –y a ellos se acoge el gobierno catalán—podrá impedir la celebración del referéndum, y cuando el movimiento independentista pase, definitivamente, al segundo estadio: movilizaciones masivas con el 11 de septiembre, la Diada, como fecha clave para preparar el terreno.

Es decir, lo que las fuentes soberanistas aseguran es que ese referéndum, fijado para el 1 o el 8 de octubre, se puede convertir en un gran acto de protesta donde –entonces sí—participen Els Comuns, como ha lo ha dejado claro el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

La pretensión de las organizaciones soberanistas, como la ANC u Òmnium Culltural, además de la AMI, es mantener esas movilizaciones durante días, y que se puedan plantear como una ‘denuncia’ ante la falta de sensibilidad democrática del Gobierno español, esperando una reacción de las instituciones europeas.

Junts pel Sí y la CUP se lo juegan todo a las movilizaciones en las calles

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró este miércoles que a medida que el independentismo pierde apoyos se va radicalizando. Y Puigdemont le ha dado la razón. Con el Pacto Nacional por el Referéndum inoperativo –apostaba por un referéndum acordado y agrupa a entidades, partidos y sindicatos--, sin Els Comuns, sin el amparo de la Comisión de Venecia, sin reconocimiento internacional ni apoyo de ningún dirigente europeo, ha decidido caminar sólo hacia un muro.

La mecha, en todo caso, se enciende este viernes. Todos preparados.