Pokémon Go se está descontrolando (y en cualquier momento hay una tragedia)

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En California dos personas cayeron por un barranco, y en Barcelona dos japoneses se metieron en un túnel muy peligroso. Varios monumentos y museos prohíben que se acerquen los fanáticos de este juego

Un jugador detecta la presencia de un pokemon en una calle de Estados Unidos. / Reuters

Barcelona, 17 de julio de 2016 (11:39 CET)

Pokémon Go se está yendo de las manos. La imagen surrealista de un ejército de personas con la vista puesta en el móvil mientras caminan, chocando con otros transeúntes o con postes y farolas, no parece estar tan lejos de la realidad. La fiebre por capturar –virtualmente- al amplio catálogo de pequeños monstruos del popular juego crea preocupantes efectos contraproducentes.

En el Central Park, en pleno corazón de Nueva York, sus callejuelas internas colapsaron cuando una riada de personas dejó sus coches como podían y se internaron entre los árboles y senderos del parque. ¿Para qué? Pues para atrapar a Vaporeon, una de las figuras más difíciles del universo Pokémon, que se había corrido la voz que se encontraba en algún lado del parque.

En el video se ve cómo todo el mundo sale en su búsqueda como si se tratara de una frenética gimcana, o como cuando se abrían las puertas de un concierto ante una masa de adolescentes ansiosos.

¿De qué va esto del Pokémon Go? Se trata de una aplicación para móviles que usa el recurso de la realidad aumentada: se trata de capturar algunos de los cientos de monstruitos del universo Pokémon, pero en vez de jugar en un escenario ficticio, estas criaturas "aparecen" en la vía pública, pero obviamente que sólo se puede ver en la pantalla del móvil.

En menos de dos semanas que la aplicación salió al mercado –primero en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelandia, y luego en el resto del mundo, como España-, ya el 3,5% de los móviles lo estaban usando: casi tantos como los usuarios de Twitter.

Y el resto del mundo, ansioso, también se sumó a la fiebre Pokémon Go, pero lo descargaron crackeado o de forma ilegal, lo cual tiene un alto riesgo de que venga acompañado de virus.

Dos japoneses la lían en un túnel de Barcelona

Barcelona tampoco quedó a salvo de las anécdotas del uso indebido de esta aplicación: el sábado dos japoneses se encontraban en el interior del túnel de la Rovira capturando pokémons, y fueron expulsados por los Mossos d'Esquadra. Este túnel, de 1,2 kilómetros de largo, comunica al barrio de El Carmel con el de Guinardó, y la circulación de peatones está prohibida.

Cuando los policías vieron a la pareja de japoneses andando por el túnel, pensaban que habían tenido un problema con su coche, pero la respuesta los desconcertó: "estamos cazando pokémons", dijeron. Para su fortuna, los dejaron ir sin multas ni sanciones.

En cualquier momento morirá una persona por este juego. O varias. Y no es una metáfora gratuita: en California, dos personas distraídas con el juego cayeron por un barranco en la zona de las Encinitas, informa el diario San Diego Union-Tribute. Uno se desbarrancó treinta metros hasta la playa, y otro unos quince metros, y fue encontrado inconsciente.

Por aquí no pasarán

Varios museos e instituciones están poniendo el grito en el cielo para frenar la riada de fanáticos del juego que van en captura de estos seres. En Estados Unidos, varios sitios se convirtieron en "pokestops", o sea, que prohíben usar la aplicación en su interior. Entre ellos se encuentran el cementerio militar de Arlington, el memorial del 11S y el Museo del Holocausto. También han impuesto una política similar en el Memorial de Auschwitz, en Polonia.

Pero también comienza a ser tendencia que varios comerciantes, al ver que han tenido la buena fortuna que hay una presencia abundante de pokémons en sus instalaciones, anuncian por redes sociales que vengan a capturarlos. O hay casos de taxistas, como en México, que ofrecen paseos por circuitos donde hay abundancia de estos seres.

Dado que el jugador tiene que andar y andar para poder tener la mayor cantidad de capturas posibles, también se puede ver cómo una buena forma de que legiones de adolescentes (y no tanto) que suelen tener una vida sedentaria salgan a la calle, les de un poco el sol y caminen, aunque sea buscando a Pikachu y compañía.

 

Los riesgos del juego

Además del potencial riesgo por estar caminando distraído por las calles, o como ya también ha sucedido, conduciendo mientras se persiguen a estos seres, hay otros factores de riesgo que pueden perjudicar al funcionamiento del móvil y a la economía doméstica.

OCU difundió un catálogo de los riesgos que tiene esta aplicación: por ejemplo, pide que se tenga cuidado con los menores, porque "cualquier persona que use la app podría conocer zonas potenciales con niños buscando pokémons".

Dado que se requiere usar la tecnología GPS para jugar, hay un consumo de datos continuo, lo cual puede incrementar la factura si no se dispone de una tarifa plana. Pero más perjuicio al bolsillo puede venir por los micropagos que se hacen en el juego, que permiten agilizar la captura de los pokémons.