Cuáles son los trabajos que desaparecerán en 30 años

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Cajero de supermercado, teleoperador o conductor de tren serán reemplazados por el avance de Internet o los sistemas automáticos en las próximas décadas

Cada vez habrá menos cajeros de supermercados en los próximos años.

Barcelona, 12 de febrero de 2017 (12:00 CET)

Cada vez que la humanidad pega un salto tecnológico, muchos oficios desaparecen. Cuando llegó la Revolución Industrial en el siglo XVIII, el movimiento de los luditas destruía los telares y las máquinas de vapor por el miedo a perder sus fuentes de trabajo ante las nuevas herramientas de producción.

Algunos expertos precisan que el mundo vive la cuarta revolución industrial, y la avanzada tecnológica, de la mano de la explosión de las conexiones móviles y la robótica, llevará a muchos trabajos al cementerio de la historia. Aunque como en todo ciclo de vida, también nacerán nuevos trabajos y ocupaciones, aunque muchos de ellos todavía ni existen.

"Estamos convenidos de que en 2050 ya no tendrán cabida en el mercado laboral los trabajos manuales susceptibles de ser sustituidos por una máquina o un ordenador", asegura el consejero delegado del portal de formación Cursos.com, Gonzalo Ruiz. "Pero además se van a extinguir las posiciones intermedias que no den un suficiente valor añadido", añade.

Así como en las últimas décadas han desaparecido los oficios de lechero, sereno u operario de telégrafo, para el 2050 ya habrá pocos (o ningún) agente de viajes, cajeros de bancos o teleoperadores, "a menos que sobrevivan apelando a la atención diferencial", dice Ruiz.

Agentes de viaje y bancarios, sólo para pocos

Por ejemplo, los agentes de viajes van siendo reemplazados por las páginas de reservas de vuelos y alojamientos por Internet. A lo sumo pueden tener un nicho en los viajes a medida, pero será para un sector pequeño, aunque con alto poder adquisitivo.

La banca sigue reduciendo personal y cerrando oficinas: sólo en España, proyecta despedir a 21.000 empleados en tres años. La digitalización de las operaciones, el uso de los cajeros automáticos y las transferencias por móvil reducen el papel del empleado bancario a un área marginal, limitada a la atención personalizada a las personas que no se encuentran cómodas con la tecnología o a los grandes inversores privados.

La avanzada de la inteligencia artificial

Los teleoperadores también tienen sus días contados: los avances en los sistemas de detección de voz, y el desarrollo de la inteligencia artificial harán posible que en un par de décadas se pueda conversar y tener soluciones desde un operador virtual. A lo sumo, se necesitarán un par de empleados humanos para verificar las comunicaciones y resolver aquellos problemas que una máquina no puede por si misma.

El cajero de supermercado está siendo reemplazado en los últimos años por los sistemas de cajas automáticas, donde un empleado controla simultáneamente que los clientes pasen el código de barras de los productos en seis u ocho cajas.

Pero las grandes superficies también podrán ver su lugar comprometido si avanza la venta de productos frescos por Internet. El gigante del comercio on line Amazon conquista lugares con Amazon Fresh, y otras empresas como Ulabox tratan de ganar los hábitos del consumidor, aunque los resultados no le sonríen. Por ahora el sector de la venta on line representa el 1,1% en el gran consumo, pero que haya crecido un 40% en un año es un dato para que el comercio tradicional tome en cuenta.

Trenes y buses

Los maquinistas de trenes también quedarán relegados, y quizás desaparezcan en algunas décadas. Ya hay varias líneas de metro automatizadas, como las L9, L10 y L11 de Barcelona, la Victoria Line de Londres, la 5 de Milán, la C de Roma, la 1 y 14 de París o todo el metro de Dubái.

Los ferrocarriles serán el próximo paso, aunque todavía queda por ver cómo se puede reemplazar al conductor humano en situaciones de peligro. Quizás como sucede con los drones: un operario en una sala de control verifica la marcha de varios convoyes de manera simultánea, con la capacidad de tomar los mandos en situaciones de emergencia.

El progreso de la conducción de coches automática también podría poner en riesgo el trabajo de los choferes de autobuses o los camioneros. Será muy difícil que la legislación permita que haya buses automáticos o transporte de mercaderías peligrosas autónomas, pero las automotrices invierten fortunas en desarrollar sistemas de inteligencia artificial para llegar, en un par de décadas, al vehículo completamente automático. El tiempo dará la razón.