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La producción de smartphones implica la generación de millones de toneladas de residuos que no se reciclan y un gran consumo de recursos energéticos

Barcelona, 18/03/2017 - 05:00h

La fabricación de teléfonos inteligentes es poco inteligente. Desde que el iPhone se lanzó al mercado en 2007, en el mundo se han fabricado 7.100 millones de terminales en la última década. Si todos ellos funcionaran, en este momento habría un teléfono por persona en el mundo.

Pero la vida útil se limita cada vez más, y el tiempo que demora un consumidor de Estados Unidos en tirar su teléfono y comprar uno nuevo se ha reducido a los 26 meses, precisa un estudio de Greenpeace. Para dentro de tres años, 6.100 millones de personas tendrán un móvil en su poder.

Los móviles generan millones de toneladas de basura

En este análisis, titulado El impacto global de 10 años de smartphones”, se revela la gran cantidad de residuos que producen los teléfonos inservibles: en el 2014 han generado tres millones de toneladas de basura, un peso que equivale al de un millón de coches medianos. Y para el 2017, este volumen aumentará un 20%.

Los teléfonos están lejos de cumplir pautas sostenibles en su producción. Si bien cada vez más las compañías buscan el reemplazo de ciertos materiales que puedan ser reciclados, entre los 60 elementos que conforman la estructura interna y externa se encuentran algunos como el oro o el cobalto que se extraen de operaciones mineras.

La mitad de la producción mundial de cobalto se extrae del Congo en condiciones infrahumanas

El cobalto es una de las facetas más vergonzosas en la cadena de producción: la mitad de la producción mundial se concentra en la República Democrática del Congo, y las minas donde se extrae este mineral son un coto de caza de las facciones armadas que combaten en una guerra civil que dura más de 20 años y que ha causado más de tres millones de muertos. Allí las condiciones de trabajo son inhumanas, y muchas organizaciones han denunciado el uso de mano de obra infantil.

Apple ha decidido dejar de comprar cobalto proveniente del Congo, un producto que luego se refina en China. De hecho, el gigante asiático concentra el 57% de las exportaciones mundiales de productos electrónicos.

El gasto energético es demasiado grande

Para producir los circuitos integrados, los chips de memoria, las CPU’s y los chips gráficos se necesitan obleas de silicio, un materia barato pero que requiere un gran consumo de agua y energía para fabricarlo.

Según Greenpeace, desde el 2007 se han utilizado casi 968 Twh de energía para fabricar móviles, lo que equivale al consumo anual de la India (que fue de 973 Twh en el 2014).

Por ahora sólo el 16% de los teléfonos se pueden reciclar. Además, los fabricantes no lo ponen nada fácil, con un diseño que complica el desmontaje y con tornillos pegados en la batería que complican la tarea.

¿Cuál es la alternativa ante la invasión de móviles?

Greenpeace plantea un esquema de producción y consumo que va en contra del negocio de los fabricantes. Plantea que los móviles puedan reciclarse y que tengan una vida útil de más años, que una actualización no implique una mayor lentitud de los recursos y que los materiales con que se producen sean reciclables y de fácil acceso a cualquier persona que quiera desarmar el terminal.

También propone eliminar los materiales peligrosos y contaminantes, y que los aparatos se fabriquen con energías renovables. Hasta ahora, sólo Apple ha asumido el compromiso de fabricar el 100% de sus productos con energías limpias, y la tecnológica Foxconn se ha comprometido a desplegar 400 MW de energía solar en su planta de montaje final para la producción de iPhone de Apple en Zhengzhou, en China.

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