El crowdfunding o micromecenazgo se está revelando como un nuevo e innovador modelo de negocio para productos culturales en estos tiempos de crisis y recortes. La idea es sencilla: un grupo de personas hacen pequeñas aportaciones económicas con el objetivo de reunir una suma de dinero a favor de un proyecto concreto. Se trata por tanto de una financiación colectiva y previa a su realización. Solo se cobran las aportaciones si se ha reunido esa suma. ¿Podría el periodismo encontrar aquí una manera de financiarse?
Miles de músicos han descubierto en esta modalidad una ventana para continuar su labor creativa. La revista musical Enderrockpublica este mes un interesante artículo de Frank-Lluís Giró sobre cómo el crowdfunding está revolucionando la producción musical. Músicos y grupos buscan el apoyo de sus fans que, en cientos de pequeñas aportaciones económicas hacen ahora posible la financiación de sus discos. He aquí la paradoja: si la gente dejó de comprar discos, son ahora sus propios fans los que pagan para que los discos se graben.
Estamos ante un modelo disruptivo para la producción cultural, pero si nos paramos a pensar, es a la vez un concepto antiguo: recupera la figura del mecenas. La diferencia es que hemos sustituido a los Medicis por un grupo ingente de personas que creen que nuestro proyecto “vale la pena”.
Plataformas en Internet como Verkami o Goteo están abriendo caminos nunca ante recorridos. Verkami, impulsada por una familia catalana tiene menos de un año de vida y ya ha ayudado a realizar más de 120 proyectos. El planteamiento es el siguiente: cada proyecto tiene una cifra objetivo que hay que alcanzar en 40 días. Si en esos 40 días no se ha logrado cubrir el objetivo no se realiza ninguna transacción.
Tanto Verkami como Goteo cuentan con un sistema de recompensas para los usuarios que aportan dinero. Cada proyecto ofrece diferentes “regalos” que actúan como incentivos. Estas recompensas están siempre relacionadas con el proyecto y se aplican a todas las aportaciones. El ratio actual de éxito de los proyectos de Verkami supera el 65%. Los proyectos tienen un coste total que va desde los 300 euros a los 17.000 euros.
¿Podría funcionar para el periodismo? Es posible. Conocemos los primeros casos en nuestro entorno. Hace unos meses un periodista freelance, Eduard Martín-Borregón proponía convertir un proyecto de entrevistas a personalidades de su ciudad, Terrassa, en un documental. En menos de 40 días tenía la producción financiada.
Ahora mismo en Verkami hay varios proyectos relacionados con el periodismo: el trabajo del fotoperiodista Clemente Bernad sobre la exhumación de fosas comunes en la guerra civil, un documental sobre Libia de una periodista colombiana o la financiación de una nueva web para el periódico quincenal Diagonal.
El pionero del periodismo crowdfunding fue la plataforma norteamericana Spot.us. Nacido en 2008 el sistema se organiza alrededor de los diferentes temas: sólo si se recoge el dinero suficiente para llevar a cabo un reportaje, el tema se acaba cubriendo. En Francia existe una plataforma específica para el periodismo on line nacida el año pasado, J’aime l’info, y en el que pueden participar cualquier medio on line.
El crowdfunding no sólo es una innovación en el campo de la financiación de proyectos sino que está democratizando el proceso de creativo de abajo a arriba y vincula al público con el producto antes de que éste nazca.
Posiblemente no estemos hablando de una solución para grandes empresas pero sin duda los periodistas independientes, los medios locales o de proximidad o las empresas con una orientación social tienen aquí una puerta abierta que antes ni siquiera existía.