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Antoni Rubio
Lambrusquería, 'pane, vino e fantasia'
Conde Altea, 31-36
Valencia, 46005
96 334 07 53
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Localización
"Pane, vino e fantasia". Con este sencillo lema, la Lambrusquería de Conde Altea, en pleno corazón de la exclusiva zona de Cánovas, se ha convertido en un punto de referencia para cenar antes de irse de fiesta. Muchos de los clientes de las discotecas pijas del centro de la ciudad, como Las ánimas o Number one, eligen este local para coger fuerzas, a base de una carta sin sorpresas –la típica trattoria italiana- pero con platos muy sabrosos.


El restaurante toma el nombre del conocido vino lambrusco, típico de la región italiana de Emilia, tan barato y gustoso al paladar como poco apreciado por los expertos en caldos. No deja de ser una nomenclatura apropiada para un local sin pretensiones que tan sólo aspira a que el cliente salga satisfecho, a base de todo tipo de pastas y salsas –desde los gnocchi a los spaghetti, pasando por una excelente carbonara o un pesto muy recomendable- y el famoso pan de pizza. Sencillo, pero efectivo.

Lo sorprendente del local, no obstante, es que su enclave en la zona bien de Valencia ha provocado que sea uno de los italianos con más rostros conocidos por metro cuadrado. Representantes de la farándula, del periodismo o de la política acuden con cierta asiduidad para llenar el estómago a un precio agradecido y, como se dice vulgarmente, "remojar el gaznate" con el vino frizzante del que presume el nombre del local.

Sin ir más lejos, los mentideros de la ciudad han apuntado hacia la Lambrusquería como uno de los sitios elegidos por el propio ex presidente de la Generalitat, Francisco Camps, para realizar sus contactos con vista a su retorno a la primera línea política. Los ojos indiscretos y las bocas sueltas comentan que, tan lejos como la pasada semana, el italiano de Conde Altea acogió a Camps y a la ex consellera y diputada del PP, Trini Miró, en un ágape nocturno que se enmarca en la ronda de conversaciones del ex jefe del Consell para salir del anonimato político al que se ha visto confinado a raíz del caso Gürtel.

Hay quien incluso bromea con el lema del local y asegura que Camps acudió pidiendo pane a su partido, tomando algo de vino para olvidar las penas y alimentó la fantasia de volver a ser el líder de antaño entre los populares valencianos. Consiga o no su objetivo, lo cierto es que el ex presidente, como el resto de clientes que llenan la Lambrusquería cada noche, saldría al menos con la barriga llena y la cartera sin demasiado tembleque.
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