Así ayudará Europa a Grecia

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11 de abril de 2010 (17:25 CET)

Los gobiernos de la zona euro se han puesto de acuerdo este domingo sobre las condiciones para la concesión de un primer préstamo europeo por valor de 30.000 millones de euros a Grecia si este país lo solicita finalmente, ha informado el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker.

Los Estados miembros de la Eurozona, según ha explicado Juncker, han acordado el montante de los préstamos bilaterales que concederían a Grecia el primer año. Otra parte de la ayuda, no precisada aún, sería aportada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El precio de los préstamos bilaterales europeos será fijado con arreglo a las fórmulas usadas por el FMI y rondará el 5% el primer año, ha afirmado por su parte el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn.

Juncker ha insistido en que el Eurogrupo no ha decidido la activación de los préstamos, algo que dependerá a partir de ahora de la decisión que tome el Gobierno griego.

Los ministros de Economía y Finanzas de los países de la zona euro (Eurogrupo) celebraban hoy una reunión por videoconferencia para concretar los mecanismos de una ayuda presupuestaria a Grecia.

Se trata del segundo intento de calmar a los mercados y de aliviar la extraordinaria presión que siguen ejerciendo sobre las obligaciones y bonos del Tesoro griego, a pocos días de una nueva operación de refinanciación de la deuda pública de este país.

El primer ministro griego, Yorgos Papandréu, pidió el pasado jueves al jefe del Gobierno español y presidente de turno de la Unión Europea, José Luis Rodríguez Zapatero, que la concreción del paquete de ayuda se hiciera lo antes posible, según reveló este fin de semana el diario británico Financial Times.

A raíz de esa petición, Zapatero ha mantenido contactos con otros líderes europeos en los últimos dos días para tratar de acelerar el cierre del acuerdo.

Altos cargos de Finanzas y representantes de los bancos centrales cerraron el viernes la mayor parte de los detalles técnicos, especialmente el tipo de interés que debería abonar Atenas si finalmente pide que se activen las ayudas.

"Se ha avanzado mucho a nivel técnico. Los elementos están definidos", aseguró entonces otra fuente oficial, que pidió el anonimato.

Los líderes de la Eurozona acordaron hace dos semanas las características generales del instrumento financiero de emergencia, que constaría en su mayor parte de préstamos estatales bilaterales y de una aportación "sustancial" del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La aplicación del mecanismo requeriría, primero, una solicitud formal por parte del Gobierno griego, lo que hasta ahora no se ha producido, y, segundo, la aceptación unánime por parte de los socios de la Eurozona, un requisito que ha alimentado el escepticismo de los mercados debido a la ostensible reticencia de Alemania.

Hoy, en una entrevista que publica el diario griego To Vima, el primer ministro, Yorgos Papandreu, vuelve a insistir en que no ha pedido la activación del mecanismo, pero que lo hará si es necesario.

"La cuestión sigue siendo si este instrumento convencerá a los mercados como si se tratara de una pistola puesta sobre la mesa. Si no los convence, el mecanismo está ahí para ser utilizado", advierte.

El compromiso político alcanzado por los dieciséis miembros del euro en marzo precisó que el tipo de interés al que será prestado el dinero no contendrá "ningún elemento de subvención".

"El objetivo de este mecanismo no consistirá en proporcionar financiación a los tipos de interés medios de la zona del euro, sino en establecer incentivos para regresar lo antes posible a la financiación del mercado mediante una determinación adecuada del precio del riesgo", afirma la declaración aprobada por los jefes de Estado o de Gobierno del Eurogrupo el 25 de marzo.

"No se tratará de tipos de interés de carácter favorable, es decir, no contendrán ningún elemento de subvención", añade.

Esta afirmación, unida a la implicación segura del FMI, proporciona una pista sobre los términos en los que los europeos concederían la ayuda financiera.

No podrán ser muy diferentes a los que establece el FMI en sus intervenciones a medio plazo en solitario, según los expertos.

Últimamente, el Tesoro griego ha de ofrecer a los inversores intereses superiores al 7% para colocar sus obligaciones a diez años, lo que supone un récord histórico desde la adhesión del país al euro y una penalización que pone en riesgo el éxito de su duro ajuste presupuestario.

Si el Gobierno griego solicitara la ayuda en las próximas horas o días, la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) tendrían que evaluar la situación para cerciorarse, en primer lugar, de que existe un plan de ahorro viable que genere superávit suficiente como para devolver el dinero a los socios en un plazo razonable.
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