Brufau vence en Repsol con la ausencia de Sacyr

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Adolf Todó, director general de CatalunyaCaixa

15 de enero de 2010 (16:54 CET)

Antoni Brufau se ha salido con la suya. El órdago planteado le ha salido bien. El consejo de administración extraordinario de Repsol ha ratificado en todos sus puntos la propuesta del directivo catalán que pretendía salir al paso de los rumores sobre su substitución de la presidencia de la sociedad.

La comunicación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores realizada después de la reunión da a entender que la victoria ha sido total, pero no es cierto del todo. A pesar de indicar que las decisiones se han tomado por unanimidad se obvia que al citado consejo no asistieron los tres representantes de la sociedad constructora Sacyr, a la que se vincula con las supuestas maniobras para descabalgar de la dirección de Repsol a Brufau.

En concreto, las decisiones han sido:

“1. Ratificar la gestión que se viene llevando a cabo del Plan Estratégico de la Compañía.
2 Ratificar la gestión del Presidente Ejecutivo y confirmarle plenamente en sus funciones.

3. Rechazar cuantas actuaciones pretendan desestabilizar la gestión de la Compañía, así como
recordar el carácter imperativo de los principios de Gobierno Corporativo asumidos por la
Compañía.

La batalla dentro de Repsol se planteó porqué Sacyr seria partidaria de que la petrolera adoptase una política más enérgica de reparto de dividendos. Pero Brufau y su equipo creen que en momentos de crisis se debe optar por reforzar la solidez de la multinacional española y redoblar los esfuerzos inversores para crecer precisamente en este tipo de situaciones.

Sacyr es el principal accionista de Repsol, con el 20% seguido de la Caixa que controla directa o indirectamente un 14%, mientras que Petróleos Mexicanos (Pemex) tiene un 5%.

En este escenario de enfrentamientos la Caixa ha intentado jugar un papel apaciguador evitando que se llegase a una situación sin retorno.

La interpretación de la ausencia de los tres consejeros de Sacyr, entre los que se halla su presidente, Luis del Rivero, se considera que mantiene la tensión.

Por su parte, el Gobierno desea 'el cese de las guerras personales en Repsol YPF' porque considera la petrolera una compañía estratégica y las divisiones entre sus accionistas sólo la debilitan, como se pudo comprobar en el intento de compra por parte de la estatal rusa Lukoil en 2008.
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