Alierta aborda la remodelación laboral de Telefónica atascada desde 1992

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Los trabajadores consiguen más formación al sacrificar temporalmente el fondo de pensiones

César Alierta

28 de agosto de 2013 (20:23 CET)

Los empleados de Telefónica se dividen desde este miércoles en cuatro grandes grupos profesionales, en la línea que marca el Estatuto de los Trabajadores en España. La multinacional dirigida por César Alierta y el comité de empresa han conseguido finalmente superar la gran piedra en el zapato de la negociación colectiva en el grupo: organizar las categorías laborales.

La última remodelación en este ámbito se remonta 1992, tal y como afirman fuentes sindicales a Economía Digital. De hecho, el convenio colectivo que se firmó en enero de 2011 ofrecía casi tres años más a la mesa de negociación (hasta diciembre de este año) para conseguir adaptar el esquema de trabajadores.

El objetivo era pasar de 38 grupos laborales a sólo cuatro grandes con subcategorías. Así, la foto final implica que la multinacional tiene la mitad de grupos de cotización.

Definir funciones

La negociación no ha terminado. Dirección y sindicatos deben acordar qué funciones adquiere cada grupo y categoría profesional en los próximos tres meses. Éste será el gran cambio en la corporación, ya que definirá las atribuciones de cada uno.

Al ser una definición laboral de 1992, no están repartidas tareas como quién es el responsable del mantenimiento de las líneas ADSL o de la fibra óptica, explican los propios trabajadores.

Formación

La remodelación laboral en Telefónica España obligará a Alierta a iniciar un plan de formación para sus empleados. No toda la plantilla está capacitada para asumir las nuevas funciones de su categoría laboral, informa el comité de empresa.

Ello no implicará que la multinacional se rasque el bolsillo. Los sindicalistas recuerdan que renunciaron a dejar de engrosar las aportaciones al fondo de pensiones de los trabajadores durante un año y medio que compensará esta parte, según su valoración..

Sueldos

La plantilla de Telefónica se oponía históricamente a adaptar el mapa laboral del grupo al Estatuto de los Trabajadores y se confrontaban con la dirección al reclamar incrementos salariales. Los empleados defendían que las nuevas funciones debían ir ligadas a una subida en su retribución. La cúpula aseguraba que con ellas se mejoraba su empleabilidad y ello ya suponía una ganancia.

El entorno de crisis ha propiciado que la mayoría del comité de empresa, que dominan CCOO y UGT, diera el visto bueno a la posición de la directiva.
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