Pistas de esquí en Andorra.

Andorra deberá invertir en algo más que deportes de invierno

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La estacionalidad influye en la economía andorrana, que opta por buscar otros sectores de inversión

02 de abril de 2019 (17:09 CET)

El turismo en Andorra se enfrenta a uno de sus retos más inmediatos: afrontar la estacionalidad. El principado, popular destino entre los practicantes de deportes de invierno, deberá reaccionar con la llegada de la primavera y el incipiente cambio climático, según ha informado el Instituto de Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada.

El grupo de trabajo de esta institución remarca que el sector turístico es cada vez más consciente de que la nieve tiene un límite. Por ello, el Gobierno y los empresarios de Andorra apuestan por mantener e incrementar el peso de los deportes de invierno en la economía andorrana, y apoyar actividades que no solo atraigan a turistas, sino que los distribuya y mantenga durante todo el año.

En ese punto, aseguran los expertos, es clave fomentar la fidelización de los visitantes, la movilidad y la transaccionalidad, además de apostar por la innovación y búsqueda de nuevas actividades. El empresario del país, explica el estudio emitido por el grupo de trabajo, es consciente de que la clave está en desestacionalizar las actividades para no depender tanto de la nieve: más allá de los 1.429 cañones de nieve de los que dispone Andorra, el principado ofrece también recursos y atractivos que podrían fomentar un crecimiento sostenido de cara al futuro.

El turismo de compras ya no funciona en Andorra

Desde Coordenadas señalan la naturaleza, el senderismo, los deportes de riesgo, la gastronomía, la cultura, el románico o el turismo de aventura, entre otras propuestas, como puntos fuertes en los que el sector podría influir. El turismo de compras en Andorra la Vella ya no es tan importante como en años anteriores, un hecho que el grupo de trabajo achaca a la globalización. Durante los últimos años, el principado ha notado un descenso en la inversión extranjera.  

“El atractivo y singularidad del Principado permite un alto grado de optimismo sobre el futuro y la sostenibilidad de su economía basada en un territorio y un entorno privilegiado y en donde el medio ambiente es valor absoluto”, apunta Jesús Sánchez Lambás, vicepresidente ejecutivo del Instituto de Coordenadas.

La economía de Andorra se ve fuertemente influenciada por el comercio y el turismo: generan más del 50% del sector servicios, gracias a los 8,5 millones de visitantes anuales, principalmente originarios de Francia y España.

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