¿Bajar el impuesto de sociedades? No, el problema es el fraude

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DECISIÓN DEL GOBIERNO

 Rajoy, en una imagen en Sitges, con Antón Costas./EFE/Susanna Sáez

01 de junio de 2014 (01:18 CET)

El Gobierno que preside Mariano Rajoy quiere seguir con las reformas económicas. Y plantea, ya en el camino de la recuperación, algunas rebajas de impuestos. Uno de los más importantes es el de Sociedades. Las grandes empresas han sido acusadas en los últimos meses de pagar un tipo efectivo muy reducido, lejos del 30% que marca la ley.

Rajoy lo anunció este sábado en el Cercle d’Economia, en Sitges. Bajará el tipo del Impuesto de Sociedades de las grandes empresas del 30% al 25%. Y el de las pequeñas y medianas (pymes) se mantendrá en el 25%. Otra de las medidas es eliminar el tipo superreducido del 20% para las muy pequeñas empresas.

Impuestos en función de cada empresa

Lo pidió el empresario hotelero, el hombre de Hotusa, Amancio López en las mismas jornadas de Sitges. Según López, en función de lo que hagan las empresas, de si reinvierten o no sus beneficios, la fiscalidad debería ser diferente. No se puede tratar a todas por igual, aseguró, dejando claro que las empresas con un carácter especulador, deberían pagar tasas más altas, para proteger a las productivas.

Y eso tiene su lógica. Pero el descenso de la recaudación por Sociedades no ha venido por los altos o bajos tipos, según los expertos.

Descenso anómalo de Sociedades

Resulta que desde 2007, cuando se alcanzó la máxima recaudación por el impuesto, con 45.000 millones de euros, los ingresos por ese concepto se han desplomado. En 2013 pasaron a 19.000 millones. Es un descenso del 55%. El inspector de Hacienda, Francisco de la Torre, autor de ¿Hacienda somos todos? (Debate, 2014), sostiene que “no hay parangón de ese descenso”. Porque no es proporcional a la caída del PIB.

Por una parte, “la estructura del impuesto es manifiestamente mejorable y permite, aunque a veces dentro de la ley, pagar menos de lo que se considera razonable”. Y, por otra, “el fraude del impuesto se ha incrementado con la crisis”, asegura, tras poner el acento a la desigual estructura fiscal de España.

Grandes empresas y pymes

Un dato lo ilustra. El año 2007 se considera el mejor de la historia para las empresas no financieras, según la Central de Balances del Banco de España. Pero, un año después, cuando esas empresas pagaron, las dos cantidades no casaban del todo. Se ingresó un 39% menos, y se pasó de casi 45.000 millones de euros a 27.300 millones.

El problema no es sólo de las grandes empresas, según los expertos que han analizado la evolución del impuesto. Es también de las pymes, aunque se haya generalizado la idea de que son las grandes corporaciones y las grandes fortunas las que pagan menos de lo que deberían.

El propio De la Torre y académicos, como Miguel Almunia, de la Universidad de Warwick, o David López-Rodríguez, del Banco de España, observaron un fenómeno muy interesante que el Gobierno, por ahora, parece no atender.

El tope de los seis millones

Uno pensaría, como dice Francisco de la Torre, que el número de empresas desciende a medida que aumenta el volumen de facturación. Pero se producen dos picos. Uno, en el límite de la obligación de auditar cuentas, y otro “espectacular” en los seis millones de euros.

¿Por qué? Llegar a esa cifra implica que se tiene grandes posibilidades de ser inspeccionado, porque a la empresa se le comunica que pasa a depender de la Unidad Regional de Gestión de Grandes Empresas.

¿Y qué ocurre? Que muchas empresas falsean el volumen de operaciones que realizan para no entrar en ese control. Y hacen lo que pueden para no rebasar esos seis millones, aunque, efectivamente, los pasen.

Más control en los tramos sospechosos

De la Torre apunta también el caso de las pymes, como señaló en un artículo en la web Nada es Gratis. “En el límite de 8 millones de euros, en el que estaba el régimen de pymes, que permite libertad de amortización y menores tipos, no hay indicios de que se falsee el volumen de operaciones. Esto indica que para muchas empresas, lo único que importa es no estar sometidas a control, no que la ley establezca menores tipos, porque simplemente no los pagan. Y, tristemente, en las pymes también tenemos fraude, y es impescindible dedicar recursos a controlar su impuesto de sociedades”.

Por tanto, los estudiosos del asunto lo ven claro. Hay que situar el foco en algunas empresas, en esas, por ejemplo, que se agolpan justo antes de facturar los seis millones.

¿Ingresará más, por tanto, el Gobierno si reduce del 30% al 25% el impuesto, teniendo en cuenta que eliminará deducciones para que lo que se ponga en la ley se cumpla de verdad?

Rajoy consideró en Sitges que sí. Que ha llegado el momento de pagar menos e ingresar más.
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