Bañuelos reconoce que ha perdido 7,5 millones con la venta de Epicom

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Amper ha colocado su filial a Duro Felguera por 4,6 millones por las exigencias de la banca acreedora

El presidente de Astroc, Enrique Bañuelos, en 2007 | EFE

01 de noviembre de 2013 (12:59 CET)

La tecnológica Amper ha comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que la venta de la filial Epicom a Duro Felguera ha provocado un agujero en sus cuentas de 7,5 millones de euros. El grupo dirigido por Enrique Bañuelos --ideólogo del proyecto BCN World-- realizó la desinversión para cumplir con las exigencias que le imponía la banca acreedora (22 entidades) para conseguir un nuevo balón de oxígeno en su complejo proceso de refinanciación de la deuda. Alcanza unos 120 millones de euros.

Las entidades han prorrogado hasta el 16 de diciembre las obligaciones financieras de pago. Es decir, el vencimiento del pacto de stand still vigente desde el 1 de julio. Es la segunda vez que Bañuelos gana más tiempo para la negociación. El pasado 30 de septiembre los acreedores ya mostraron su flexibilidad en el proceso.

Plan estratégico

Amper tiene en marcha un plan estratégico hasta 2016 para optimizar la estructura de capital que garantizará su viabilidad futura, según ha explicado a los inversores. Epicom está especializada en el desarrollo de software de seguridad. Formaba parte de la empresa desde 2005, cuando se adquirió por 12 millones de euros. Ocho años más tarde, se ha convertido en un activo no estratégico según la hoja de ruta que garantizará su continuidad.

La banca acreedora fue muy clara al firmar el stand still. Sólo congelará las obligaciones de vencimiento si la empresa empieza a cumplir con su previsión de saneamiento.

Reestructuración de deuda

Ahora, Amper deberá proponer a los bancos alternativas para la reestructuración de la deuda y para ejecutar el plan de negocio.

“El no poder ejecutarlo podría tener un impacto relevante en la valoración de los importes recuperables de los fondos de comercio y de los activos por impuesto diferido registrado en el activo del balance de situación que determinaría la existencia de pérdidas por deterioro de los mismos", avisa la compañía en sus comunicaciones al regulador de los mercados.

Bañuelos tiene tiempo hasta el 16 de diciembre.
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