Cañadas, "otro testimonio que confirma que Sete no defraudó"

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JUDICIAL

La ex modelo, Esther Cañadas, acude a los juzgados

19 de enero de 2013 (21:04 CET)

Tras años sin contacto, el ex piloto de GP, Sete Gibernau y su ex mujer, Esther Cañadas, han vuelto a verse las caras esta semana. La ex modelo acudía el martes a los juzgados de Esplugues de Llobregat (Barcelona) para declarar por el supuesto fraude fiscal de 2,8 millones que habría cometido su pareja entre 2005 y 2006.

El interés mediático de Cañadas ha hecho renacer el caso. “El testimonio de Cañadas ha sido uno más que confirma que Sete no cometió fraude”, subraya el abogado del ex piloto, José Ángel González Franco, a Economía Digital.

El as de la Fiscalía

Varios testigos han acudido a los juzgados por petición de la defensa, quien decidió que la declaración de Cañadas apenas podía aportar información al respecto. Pero la Fiscalía de Barcelona, en un último intento de demostrar que la residencia de Sete estaba en Catalunya, pidió que Cañadas se personara ante el juez.

“Con la boca pequeña, Cañadas reconoció que no convivía con Sete durante este periodo de tiempo y que él residía en Suiza”, asegura González Franco, quien detalla que la declaración duró apenas 15 minutos.

La que fuera uno de los iconos de la moda en los 90 se casó con el ex piloto en 2007. Según la Fiscalía, Sete no habría pagado impuestos en España entre 2005 y 2006, antes de que contrajera matrimonio con Cañadas. Le acusa de un supuesto delito de evasión en el impuesto de la renta de 1,8 millones de euros en 2005 y de 550.000 euros en 2006. Además de eludir el impuesto de patrimonio, que sumaría más de 580.000 euros durante los dos años.

Sobreseimiento de la causa

Con otro testigo a favor de Sete, su defensa se prepara ahora para dar un paso más. “Vamos a solicitar el sobreseimiento de la causa acreditando con documentos que su residencia estaba en Suiza y que, por lo tanto, no cometió ningún delito”, insiste el representante legal.

González Franco alega que la agenda de un deportista internacional, como lo era Sete por entonces, está establecida con antelación. “Es muy fácil justificar sus viajes, las carreras que tenía, dónde se alojaba y, en conclusión, en qué país tenía que tributar”, detalla el abogado.

La defensa del ex piloto intentará con las pruebas aportadas reconstruir todos los movimientos de su cliente en esos dos años y demostrar que pasó menos de 183 días en España, que es el periodo que la ley establece para tributar en el país.
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