Cebrián condiciona la venta de la SER a un pacto editorial

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COMUNICACIÓN

07 de abril de 2013 (20:31 CET)

Juan Luis Cebrián quiere que la SER siga siendo la SER aunque pase a manos de los hombres de Silvio Berlusconi en España. Las conversaciones entre PRISA y Mediaset para cerrar la venta se han atascado en esas exigencias. El periodista madrileño ha propuesto una suerte de pacto editorial para que la cadena de radio no pierda su esencia informativa y, fundamentalmente, mantenga las inercias en materia de contenidos con El País.

A la espera de respuesta

Mediaset, de aceptar, rebajaría notablemente el precio a pagar. Liberty, el máximo accionista de PRISA, que ha obligado a Cebrián a poner en venta todos los activos en España, discrepa con la hipotética situación. Junto a El País, la SER es la joya de la corona del grupo mediático. El fondo de inversión estadounidense dio también mandato de maximizar la transacción. PRISA sostiene pérdidas récord de 460 millones. La deuda tampoco se enjuga.

La respuesta llegará en los próximos días. Mediaset madura la decisión con la vista puesta en su resultado. Aunque se mantiene en beneficio, las ganancias --50 millones-- se han reducido a la mitad durante el último ejercicio. Los ingresos cayeron el 12,1%. El sentido de la SER en el grupo que dirige Paolo Vasile es estrictamente comercial. No hay inquietudes editoriales acuciantes. En la transacción se incluyen las cadenas filiales, como Los 40 principales o Dial.

El invitado de piedra

El Conde de Godó, mientras tanto, sigue observando la operación desde la grada. Aunque está informado, Cebrián no le ha pedido implicación. El malestar entre ambos editores es latente, aunque en Barcelona esperarán a que la situación madure en un sentido u otro para fijar la hoja de ruta. Javier Godó, dueño de La Vanguardia, tiene el 17% de la SER. La porción, aunque relevante por rendimiento económico, es insuficiente para Vasile en derechos políticos.
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