Cisma en la Feria de Abril por las dudas sobre sus cuentas

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El ala rebelde de la Federación de Andaluces en Catalunya, Fecac, amenaza con llevar al fiscal a Francisco García Prieto

Francisco García Prieto

27 de julio de 2013 (02:00 CET)

La continuidad de Feria de Abril de Catalunya (la segunda más grande de España después de la de Sevilla) peligra. La organización que más subvenciones públicas directas ha recibido para una fiesta folklórica (hasta unos 250.000 euros por edición) sufre una división encarnizada que podía hacer saltar por los aires una de las fiestas más concurridas en Catalunya.

Cuatro de los nueve directivos de la Federación de Entidades Andaluzas en Catalunya, Fecac, están convencidos de que Francisco García Prieto, el histórico presidente de la entidad durante 28 años, ha desviado dinero en beneficio propio. El ala rebelde, los dirigentes que obligaron a García Prieto a renunciar el mes pasado, han observado importantes irregularidades entre las que destacan “dividendos que no concuerdan” y “facturas dudosas”.

Auditoría externa

Los opositores han anunciado su decisión de forzar el encargo de una auditoría due dilligence, profunda e independiente. Están dispuestos a llegar hasta la fiscalía y los tribunales. “García Prieto gozaba de nuestra plena confianza. Pecamos de ignorantes, pero ahora estamos dispuestos de llevar esto hasta las últimas consecuencias”, explica Joaquín Moreno, vicepresidente segundo de la Fecac.

Le apoyan en la rebelión Miguel Terrino, presidente encargado, Joaquín Moreno, vicepresidente segundo, Eduardo Fernández, vicepresidente tercero y Manolo Espinosa, vocal.

Enfrentamiento encarnizado


Pero las huestes opositoras no cuentan con mayoría en la junta directiva. Cinco de los directivos defienden de forma rotunda la gestión de García Prieto: Eduardo López, vocal del Rocío, María Ángeles Ortega, secretaria, Nohelia Pozo, vocal de Flamenco, y Daniel Salinero, de las Juventudes, técnico socialista en el ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat y a quien García Prieto había nombrado su delfín.

El núcleo duro de García Prieto se niega a una auditoría externa y es partidaria de “lavar los platos sucios en casa”. Pese a la confrontación, han aceptado celebrar unas elecciones después de verano. Los rebeldes acusan a los defensores de García Prieto de querer mantener sus negocios personales con la Feria de Abril.

Los negocios


La Feria de Abril, que en principio organizaron las entidades para recoger fondos para viajar al Rocío, se fue convirtiendo con los años en un negocio lucrativo de personas allegadas y empresas. El Ayuntamiento de Barcelona cedía su suelo gratuitamente pero García Prieto lo alquilaba a precio por encima del mercado a empresas y feriantes. Además, firmaba suculentos convenios de exclusividad con empresas de bebidas y tenía inyección de dinero público del ayuntamiento de Barcelona, la Diputación, la Generalitat, la Junta de Andalucía y el ministerio de Cultura.

Decía Jordi Pujol que había tres presidentes inamovibles en Catalunya: Núñez en el Barça, él en la Generalitat y García Prieto en la Feria de Abril. Todos se han ido y todos han recibido querellas. Pujol se salvó del caso de Banca Catalana y Núñez fue condenado por cochecho y falsedad documental. El futuro de García Prieto parece estar en manos de los suyos.
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