Coca-Cola promete ante la juez dar trabajo a su plantilla ociosa. En la imagen, un camión de Coca-Cola en Madrid.

Coca-Cola se compromete ante la juez a dar trabajo a su plantilla ociosa

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Los trabajadores de la antigua fábrica de Madrid logran que la embotelladora se comprometa a dar algo de trabajo para poner fin a sus jornadas tediosas

David Placer

Economía Digital

Coca-Cola promete ante la juez dar trabajo a su plantilla ociosa. En la imagen, un camión de Coca-Cola en Madrid.

Madrid, 28 de septiembre de 2018 (04:55 CET)

Más de 160 trabajadores de Coca-Cola acaban de lograr una victoria histórica ante la multinacional y su embotelladora en España. Los ex trabajadores de la antigua fábrica de Fuenlabrada han logrado que la empresa les dé algo de trabajo para poner fin a sus jornadas interminables de ocho horas en las que no tienen nada que hacer.

La embotelladora de Coca-Cola los mantiene con los salarios en una planta de almacenamiento pero prácticamente no tiene nada para esa plantilla. Les condena a larguísimas jornadas, donde todos se miran las caras, pasean aburridos en círculos por la planta.

Un grupo de una decena de trabajadores están encargados de vigilar las papeleras del centro. En veinte minutos dan la vuelta a todo el centro de trabajo. El resto de la jornada, una hora y cuarenta minutos, no tienen nada que hacer y están condenados a mirar el móvil, contestar los mensajes de Whatsapp y revisar el Facebook.

Por ese motivo, el sindicato de Coca-Cola en lucha fue a los tribunales a exigir todo lo contrario a lo que pediría un sindicato convencional. La plantilla quiere más carga de trabajo, quiere hacer cosas y sentirse productivos para la empresa. Pero Coca-Cola se ha negado hasta este miércoles cuando ha aceptado ante la juez dar algo de trabajo a su aburrida plantilla.

La embotelladora de Coca-Cola tendrá que hacer modificaciones en su centro logístico para los trabajadores en conflicto. La embotelladora niega que los trabajadores no tengan trabajo y asegura que no tienen el trabajo propio de la fábrica pero tienen otro distinto. Antes, producían botellas y latas de Coca-Cola. Ahora, explica la empresa, mueven cajas y botellas vacías como cualquier centro logístico. 

Las razones del conflicto

Los trabajadores de la fábrica se quedaron sin trabajo después de que la embotelladora, presidida por Sol Daurella, decidiese ejecutar un plan de unificación de embotelladoras para concentrar trabajo y cerrar algunas fábricas en España, entre ellas la de Fuenlabrada en Madrid.

Los trabajadores fueron despedidos con un ERE, pero batallaron hasta que los tribunales lo declararon nulo y fueron reenganchados. Pero ahora, sin fábrica, tienen salario, pero no trabajo.

Hartos de no hacer nada, los empleados llevaron de forma individual a los tribunales a la embotelladora de Coca-Cola en un juicio previsto para este jueves. Pero tanto los trabajadores como la empresa aceptaron llegar a un pacto. La compañía ha aceptado todos los reclamos de los demandantes y a última hora evitó 160 sentencias judiciales contrarias.

Coca-Cola ha prometido dar trabajo al centro logístico que ahora no hace prácticamente nada. Ante la juez se ha comprometido a dotar de contenido las instalaciones antes del 22 de octubre, cuando se debe cumplir el acuerdo.

Pero, a pesar de la victoria, los trabajadores no están satisfechos con la situación. Sospechan que se trata de “un engaño más” de la embotelladora y que Coca-Cola les dará algo de trabajo pero no el suficiente.

Parecen condenados a verse las caras, a revisar dos mails por día y a revisar las papeleras o las botellas vacías durante toda la jornada.

“La empresa puede decir que el conflicto judicial se ha acabado, pero creemos que se agravará, porque sospechamos que no cumplirá sus promesas y nos dará algo de trabajo, pero insuficiente. Probablemente ni cree los departamentos que tiene que crear ni el centro de investigación y desarrollo al que se comprometió”, explica Juan Carlos Asenjo, líder del movimiento sindical Coca-Cola en lucha que pide algo de trabajo para la plantilla de la antigua fábrica de Fuenlabrada.

El conflicto, arrastrado desde 2012, podría extenderse a pesar de que Coca-Cola ha desistido de la pelea judicial y ha optado por la negociación. Pero la solución no será sencilla. Los sindicatos piden más trabajo. Y la empresa e niega a dárselo. Ya se los ha comunicado en privado. No los necesita. 

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