Varios Volkswagen Polo en la planta que el fabricante alemán tiene en Navarra. EFE/Villar Lopez

La gran industria pide una rebaja de impuestos a Sánchez

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Siete patronales exigen al Gobierno un plan para reactivar la actividad económica a través de inversión pública y recorte de costes

Barcelona, de ( CET)

La industria pide más ayudas al Gobierno. Con el retorno de la actividad económica no esencial, el sector industrial pide un paquete de medidas que reactiven un sector doblemente golpeado, pues afronta dificultades en la cadena de suministros y no tiene a que vender los productos que fabrica. Las grandes demandas: una rebaja de impuestos y el incremento de la inversión pública.

El grito se dirige directamente a Nadia Calviño, vicepresidenta económica, y Reyes Maroto, ministra de Industria. En un comunicado, la Alianza por la Competitividad de la Industria Española --constituida por ANFAC (automoción), AOP (refino), ASPAPEL (papel), FEIQUE (química y farmacia), FIAB (alimentación y bebidas), OFICEMEN (cemento) y UNESID (siderurgia)-- urge al Ejecutivo para que apliquen "medidas de rápida implantación".

A juicio de las patronales, el paquete debe basarse en el incremento de la inversión pública en infraestructuras, vivienda pública y rehabilitación y "reducir de forma coyuntural" los impuestos de los sectores "sometidos a competencia internacional". Además, pidieron un recorte de costes de la energía "como la suspensión del impuesto de generación" o los costes por las emisiones de CO2.

La lista a Pedro Sánchez termina con la demanda de que se promuevan medidas "para potenciar la actividad exportadora" y una solicitud con claro aroma de proceder directamente de ANFAC: "estimular de forma efectiva la demanda del automóvil".

La industria pide que las ayudas se apliquen de forma "improrrogable" ante el golpe que el Covid-19 ha supuesto para el tejido productivo español, con la mayoría de plantas clausuradas. A modo de ejemplo: todas las fábricas de automóviles bajaron la persiana y las ventas de coches en España se desplomaron un 70% en marzo.

La correción de Sánchez

Las diversas patronales levantan así la voz por segunda vez después de criticar las medidas con las que el Gobierno hibernó la economía y decretó el cierre de las actividades no esenciales. Sin embargo, las presiones empresariales y del PNV llevaron a Sánchez a aceptar algunas demandas lideradas por UNESID (siderurgia).

El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo dio el salvoconducto que necesitaba la industria en forma de nota interpretativa. Para empezar, el texto permitió mantener la actividad a aquellas instalaciones "cuya parada prolongada durante varios días cause daños que imposibiliten o dificulten su nueva puesta en producción o que genere riesgo de accidentes".

Maroto permitió trabajar con "una actividad mínima imprescindible", fijada por el volumen habitual de estos centros en fines de semana y días festivos.

El Ejecutivo también fue susceptible a las demandas de otros sectores del empresariado, enfurecido inicialmente, y añadió otro permiso del que se podían beneficiar de manera transversal al resto de empresas: "Quedan exceptuadas las personas trabajadoras en la importación y exportación de todo tipo de productos, bienes y materiales". Es decir, todo lo que se produzca para vender a otros países seguirá funcionando con normalidad.


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