Daurella inscribe en BCN la instrumental que traspasará la actividad comercial a Madrid

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DISTRIBUCIÓN

Planta de Cobega en Palma de Mallorca

30 de octubre de 2012 (23:52 CET)

Cobega ha inscrito en el registro mercantil la instrumental que Sol Daurella utilizará para traspasar la actividad comercial generada por el negocio embotellador de los productos de Coca-Cola en España al nuevo distribuidor único, que tendrá sede operativa y fiscal en Madrid. El embrión, Cobega Embotellador, está radicado, por ahora, en el número 32 de la avenida dels Països Catalans de Esplugues de Llobregat (Barcelona). Los otros seis socios españoles de la multinacional estadounidense culminarán movimientos similares en los próximos días.

La catalanidad de la compañía resultante no se puso en duda durante las negociaciones para que los siete distribuidores de refrescos crearan el nuevo holding. A pesar de ello, los bancos de inversión que asesoran la operación --Rothschild España y Barclays--, la mayoría de los futuros accionistas y directivos internacionales de Coca-Cola recomendaron que la sede social estuviera en Madrid.

El movimiento supondrá sólo un ahorro del 1% en impuestos respecto a la ubicación en Barcelona, ciudad que no entorpecía la operatividad centralizada y simplificada que se intenta con la concentración. Cobega, que será el socio mayoritario, ha recibido los imputs durante las últimas semanas.

Fusión inacabada

Fuentes próximas a la dirección de Cobega niegan que se haya producido un cambio estratégico en el proceso de unión de los concesionarios de la marca Coca-Cola en la Península Ibérica. Señalan que los bancos de inversiones ultiman los detalles de esa fusión y que ni los órganos de gobierno ni la sede social están aún decididos. Sí que admiten, en cambio, que la presidencia y la dirección general han sido acordados (serán los mismos que los de Cobega). La empresa ha difundido además una nota entre sus trabajadores con la que asegura que Cobega mantendrá las plantas catalanas. Daurella garantiza los puestos de trabajo, como avanzó Economía Digital.

La familia empresarial aplica por ahora el diseño pactado en las negociaciones de fusión. Sobre los planes primogénitos informó al conjunto de los accionistas en la junta ordinaria de febrero de este año, según explican fuentes conocedoras de los hechos. El operativo acordado preveía que las operaciones se concentraran en Madrid con objeto de administrar el negocio español, portugués y andorrano de Coca-Cola en esos territorios.

Diferencia entre operaciones y tributos

La sede social, la que determina el pago de impuestos a una u otra administración, iba a quedarse en Catalunya, junto con los negocios actuales de la familia Daurella. El dibujo era sencillo: la dirección operativa quedaba en la capital española; la dirección tributaria y patrimonial, en la capital catalana. El traslado a Madrid del domicilio fiscal es la mayor novedad.

La semana pasada, Cobega y sus socios decidieron dar un giro a ese dibujo y, con la intención de comunicar las novedades al resto de accionistas por cuanto varían de forma parcial la solución avanzada en la junta de socios de febrero, Sol Daurella, presidenta ejecutiva, convocó el pasado 22 de octubre una junta extraordinaria de accionistas de Cobega para el 26 de noviembre, tal y como consta en el registro mercantil.

Convocada tras la espiral soberanista

La convocatoria a los socios de Cobega, por tanto, tuvo lugar con posterioridad a la escalada soberanista que prosiguió a la manifestación multitudinaria del 11 de septiembre, a la reunión en Madrid entre el jefe del Ejecutivo catalán y del presidente del Gobierno español y a la convocatoria de elecciones autonómicas.

Se espera que el lunes 26 de noviembre, un día después de las elecciones al Parlament, la propia Daurella explique a los socios de la empresa familiar las razones de la ubicación de la sede social, y en consecuencia tributaria. Fuentes próximas a la propiedad de la compañía consultadas por Economía Digital insisten en que la decisión guarda relación con los acontecimientos políticos y que ese elemento ha resultado determinante para convencer a la presidenta del grupo para considerar la capital española.

Decisión más política que fiscal


En materia tributaria la diferencia entre declarar los impuestos en la Comunidad de Madrid o hacerlo en Catalunya supone un ahorro sobre la factura fiscal de apenas el 1%.

El mayor impuesto que grava a una gran corporación, el de sociedades, lo recauda directamente la Agencia Tributaria. Este tributo está excluido de los pactos de financiación autonómica. Por esta razón, la Generalitat lo ha reclamado al Ejecutivo central en cada negociación.

Las presiones de Coca-Cola

La necesidad de imitar la estructura de The Coca-Cola Company en diferentes países, que tiende a la simplificación y concentración de embotelladores y distribuidores, estaba garantizada con la gestión operativa de la compañía desde Madrid. En la mañana del lunes, directivos de Coca-Cola consultados por esta publicación informaban en respuesta a las informaciones de Economía Digital de que “la decisión no estaba tomada”. En efecto, la decisión oficial se adoptará en la junta de accionistas de Cobega del 26 de noviembre.

Sin embargo, en la tarde del mismo lunes, portavoces oficiales confirmaban el traslado aunque desvinculado del escenario político. “Es una decisión de antes de la manifestación del 11 de septiembre y hay que desmarcarla del debate soberanista”, aseguraron desde la multinacional del refresco. Las entradas en el registro mercantil no encajan, en apariencia, con esa afirmación.

Reparto accionarial

La fusión de los socios españoles de Coca-Cola ha sido un proceso largo que parte de inicios de 2011. La negociación fue impulsada por la multinacional de Atlanta en un momento en el que vencían la mayoría de concesiones de sus franquiciados españoles.

Tras 12 meses de conversaciones, se pactó que el nuevo grupo recibirá los activos de todos los socios regionales a cambio de acciones, en una ecuación de canje todavía pendiente de definir.

La familia catalana Daurella se garantiza un mínimo del 40% de control directo de la compañía resultante. Además, cuenta con otros porcentajes de capital menores e indirectos derivados de las participaciones cruzadas que controla en al menos otros dos envasadores: el madrileño Casbega y el operador portugués.

Revuelo político

La publicación de las intenciones del grupo envasador catalán ha suscitado cierta polémica en Catalunya y en las redes sociales por la tensión subyacente derivada de los acontecimientos políticos. También incide en que Carles Vilarrubí, el esposo de la presidenta de Cobega y de la compañía resultante, es un ejecutivo muy próximo a CiU tanto en tiempos de Jordi Pujol como en la actualidad.

Además de la cercanía con la presidencia de la Generalitat, Vilarrubí mantiene negocios comunes con el editor de La Vanguardia, Javier Godó, en radio y televisión (RAC1 y 8TV), donde controla el 12% de los negocios audiovisuales del grupo.

Vilarrubí es vicepresidente del banco de inversión Rothschild España y presidente del bróker asegurador y reasegurador Willis C. El primero es uno de los bancos de inversión que asesora la fusión de los concesionarios de Coca-Cola en España.
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