Deloitte ya negocia la venta de activos con competidores de Pescanova

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La entidad tardaría 21 años en devolver a la banca los 3.000 millones de deuda contraída si no se aplicasen medidas para aliviarla

Embarcación de Pescanova, al lado de una imagen del presidente De Sousa / EFE

19 de mayo de 2013 (19:37 CET)

Aunque nadie quiere afirmarlo oficialmente, que Pescanova tendrá que vender activos para evitar su liquidación es una realidad. Tanto que Deloitte, administradora concursal de la multinacional, ya negocia con varios grupos. “Hay empresas interesadas que se han puesto en contacto. Hay de todo, desde competidoras del sector hasta algún proveedor”, explica una fuente conocedora de las conversaciones.

Sin embargo, la discreción impera y nadie quiere dar nombres, ni siquiera el del grupo Oekter la principal marca alemana de congelados, con flota naviera incluida, que es socia de Demetrio Carceller --segundo accionista de la firma gallega-- en Damm y Ebro Foods.

Más de 20 años para devolver la deuda

“Pescanova tiene activos muy apetecibles pero, en la situación en la que está y con los datos que trascienden, los interesados huelen la sangre y buscan hacerse con ellos a un precio muy bajo”, comentan las mismas fuentes bajo condición de anonimato.

Aunque los sindicatos de la multinacional pesquera insisten día sí y otro también en que no sería necesaria la venta de activos, por lo menos los estratégicos, la realidad parece abocar a la firma a un futuro bien distinto. Pescanova tiene en estos momentos contraída una deuda bancaria que sobrepasa los 3.000 millones de euros y, según ha trascendido, su resultado antes de impuestos (Ebitda) ronda los 141 millones de euros. Con estos datos sobre la mesa, la compañía de Manuel Fernández de Sousa tardaría 21 años en devolver su deuda a los acreedores.

Un período de tiempo totalmente impensable que justificará un plan de refinanciación de deuda que pasará, como en la mayoría de procesos de este calado, por aplicación de quitas y venta de activos.

¿Ocultación de pérdidas?


Por su parte, la banca espera con impaciencia a que Deloitte acabe de desenmarañar la madeja contable de Pescanova y que KPMG finalice su análisis forense. Las entidades acreedoras temen que la empresa gallega no sólo haya ocultado deuda en estos años, sino también pérdidas. “Que se descubra que, en realidad, no genera beneficios puede ser mucho más gordo”, aseguran fuentes de las entidades acreedoras.

Es por eso que entre la banca también parecen resignados a aceptar que parte de la deuda que el grupo de congelados tiene contraída con ellos acabará capitalizándose. “Eso si las cosas salen bien, si salen mal, la liquidación”, resumen.

A la espera de Pablo Ruz

Mientras Deloitte, banca, accionistas y trabajadores esperan un futuro más claro para Pescanova, Fernández de Sousa y Alfonso Paz-Andrade tienen la mente puesta en el juzgado de instrucción número 5 de Madrid, cuyo titular es Pablo Ruz.

Con toda probabilidad esta semana se conocerá si aprueba o no a trámite la petición de la Fiscalía para imputar a estos directivos de la cúpula de Pescanova, junto con los accionistas José Alberto Barreras y José Antonio Pérez-Nievas, por supuestos delitos relacionados con el uso de información privilegiada. Con la venta de acciones los meses anteriores a la crisis de la pesquera evitaron la pérdida de casi 27 millones de euros.
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