El consejero delegado de DIA, Borja de la Cierva.

DIA mantiene a directivos de la vieja cúpula pese al plan de limpieza

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La cadena de supermercados fulmina a su cúpula directiva pero mantiene a ejecutivos clave de la gestión anterior

Madrid, 03 de enero de 2019 (04:55 CET)

DIA avanza en el plan de limpieza para eliminar a todos los directivos responsables de sumergir a la compañía, con cuarenta años de historia, en su peor crisis. La nueva DIA quiere liquidar a la vieja DIA, pero en esa tarea titánica de desmontaje completo de la empresa hay excepciones.

La cadena de supermercados ha fulminado en seis meses a dos consejeros delegados. El primero, Ricardo Currás, máximo responsable del declive, trabajó en la compañía en 1986 y la dirigió desde 2011.

El segundo consejero delegado, Antonio Coto, directivo con unos 30 años de carera en la empresa, también fue fulminado la semana pasada por “pérdida de confianza”. La nueva DIA limpia rastro de la vieja: liquidó a la presidenta Ana María Llopis, que avaló el rumbo de la empresa, al director financiero, Amando Sánchez, y a la directora de comunicación, Nieves Álvarez, que mantenía una guerra abierta con los medios que publicaron los problemas de DIA.

Pero la empresa ha mantenido, por sorpresa, a parte del equipo directivo que ha llevado a la situación actual. La empresa ha mantenido a dos directivos clave en su trayectoria descendente: Faustino Domínguez, actual director ejecutivo de DIA España, y Miguel Guinea Valle, director de las operaciones en Portugal. 

Cuando Ricardo Currás fue nombrado consejero delegado de DIA, hace siete años, la cadena de supermercados fue valorada en 4.000 millones de euros por Carrefour, empresa que decidió la escisión y salida a bolsa. Hoy, el valor de la empresa a duras penas supera los 300 millones de euros. Cuando la empresa salió a bolsa, no tenía endeudamiento. Hoy se ha visto obligada a refinanciar su deuda, cifrada en unos 1.500 millones (sin contar algunas partidas ocultas) para garantizar su viabilidad.

Los dos supervivientes

Tanto Domínguez como Guinea Valle eran hombres de la vieja cúpula de DIA, esa que ha saltado por los aires en los últimos meses, pero que todavía mantiene a hombrs fuertes en puestos claves.

Guinea Valle fue uno de los responsables de franquicias de DIA en los años en los que la empresa recibió decenas de demandas y querellas de franquiciados quebrados en toda España. El modelo ruinoso (para el franquiciado) propuesto por la empresa estalló en los tribunales donde se multiplicaron las mismas denuncias: mientras más se vende, más se pierde. Guinea Valle fue uno de los diseñadores de buscar franquiciados con baja preparación y cualificación para montar tiendas bajo la modalidad de franquicia en toda España

Faustino Domínguez dirigía las operaciones de Portugal cuando fue ascendido en octubre del año pasado a dirigir las oficinas en España. Guinea Valle y Domínguez han formado equipos conjuntos y han sido mantenidos hasta ahora por la actual cúpula.

En su círculo cercano, ambos directivos justifican el trabajo desempeñado por la actual cúpula con una excusa demoledora: todos los planes, proyectos y números fueron aprobados por el consejo de administración.

Y la defensa es acertada: el actual consejo de administración de DIA sigue integrado por los consejeros que hasta hace seis meses respaldaron plenamente la gestión de Ricardo Currás, descrito en su entorno inmediato como un hombre obsesionado con el cobro de sus bonos y variables.  

Los consejeros de DIA que todavía se mantienen son Richard Golding, vicepresidente segundo de DIA, Mariano Martín Mampaso, vicepresidente tercero, y los vocales Julián Díaz González, Antonio Urcelay y Ángela Sprindler. El consejo apoyó a Ricardo Currás hasta que la crisis estalló de lleno y aprobó las cuentas que hoy son reformuladas por la nueva directiva al considerarlas falsas y manipuladas.  

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