Dos ex juniors de PwC reinventan el negocio de los ovillos

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La firma We Are Knitters facturó 400.000 euros en 2013 y prevé alcanzar el millón este ejercicio

Bravo y Marín, fundadores de We Are Knitters

26 de abril de 2014 (21:11 CET)

María José Marín y Alberto Bravo empezaron su carrera profesional como consultores junior en PwC. Con 23 años, gozaban de un trabajo estable y bien remunerado en los primeros años de la crisis. Pero no era suficiente y optaron por hacer las maletas dirección Nueva York. Allí fue donde descubrieron que los kits de ovillos para tejer estaban muy de moda en la ciudad de los rascacielos y decidieron importarlos a España.

Los jóvenes presentaron su idea empresarial en 2010 y, ese mismo año, recibieron el empujón definitivo. Ganaron el premio emprendedores del club empresarial de Icade valorado en 10.000 euros, a los que sumaron otros 3.000 euros que salieron de su propio bolsillo. La cifra fue suficiente para que la firma We Are Knitters empezara a dar sus primeros pasos.

De las reticencias al éxito

Al principio les tacharon de ingenuos e inconscientes. “La gente nos decía que dejar la empresa (PwC) en plena crisis era extraño…nuestros familiares no lo entendían. A priori era raro vender ovillos y encima on line" explica Bravo. Pero al final, encontraron apoyo tanto dentro como fuera de España.

La página web se lanzó en España 2011 pese a que Bravo reconoce que no era el mejor país para impulsar una práctica identificada con las personas mayores. Afrontaron el reto dándole a la firma una imagen fresca para atraer a los más jóvenes. Y consiguieron exportar sus kits fuera de las fronteras. “En seguida empezamos en Alemania, Francia y Estados Unidos. En el país germano, por ejemplo, hay más tradición de tejer”, puntualiza.

Venta física y on line

La venta on line era su principal canal de ingresos. Pero tres años después, también se han dado a conocer a pie de calle tras firmar acuerdos con pequeñas tiendas madrileñas así como con El Corte Inglés. Ahora, las ventas físicas representan el 10% del total.

La firma facturó 400.000 euros en 2013. Y según avanza Bravo, la previsión para este 2014 es alcanzar el millón de ventas. La compañía ha establecido su sede en Madrid, donde trabaja un equipo de 13 personas. El próximo mes se incorporarán otros dos trabajadores.

La gestión desde Madrid

Por el momento, entre los planes de estos empresarios no se incluye abrir oficinas en otro país. "Sólo trabajamos desde España y la previsión es mantenerse. Conocemos casos que han hecho eso y no les ha ido bien", explica el cofundador. El reto está en la expansión de la web, ahora disponible en cuatro idiomas. Los propietarios de la firma quieren consolidarla en el Reino Unido y hacerse un hueco en los países nórdicos.
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