El cisma del IVA entre bares y discotecas aflora recelos en el sector

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Los grandes locales se sienten discriminados por la diferencia de 11 puntos

19 de julio de 2012 (21:17 CET)

La última subida del IVA ha creado una brecha tributaria que amenaza con crispar al sector. A partir del 1 de septiembre, los bares pagarán un impuesto de 10% mientras que las grandes discotecas tributarán más del doble: 21%. Queda en el limbo impositivo una amplia gama de locales (pubs, bares musicales o bares con música en directo) que podría entrar en una u otra categoría dependiendo de la interpretación de se haga del BOE del sábado pasado.

La caída del consumo desde el 2008 ha golpeado con fuerza a las grandes discotecas, en especial a los grandes establecimientos fuera de las capitales y de las zonas turísticas. Muchos locales están intentando disminuir su aforo para no tener que cumplir con los requisitos de personal de seguridad y control de acceso de los grandes locales.

Además, las grandes discotecas se quejan de un agravio comparativo por haber sufrido una subida del IVA de 13 puntos. “Hemos sufrido con la ley antitabaco, con los mayores controles de alcoholemia y la caída del consumo. Arrastramos una pérdida de facturación de 60% en solo dos años. Y la subida del IVA es la última medida que nos pone entre la espada y la pared y que además pondrá a competir a bares y a discotecas con tipos muy diferentes”, explica Fernando Martínez, portavoz de la Federación de Locales de Ocio Nocturno de Cataluña, Fecalón, y la Confederación de Locales de Ocio Nocturno de Catalunya, Concat.

Redactado ambiguo


En el decreto de subida del IVA, se establece que los servicios de hostelería mixta también pagarán el IVA al 21%, pero no queda claro a qué categoría pertenecen los bares musicales, los pubs o los locales con música en directo. “Cada comunidad tiene unos permisos diferentes y no resulta fácil uniformizar”, explica Martínez.

Los representantes del sector están convencidos de que la gran mayoría de las discotecas no subirán precios de las bebidas ni de las entradas, porque les restarían competitividad. Algunas salas emblamáticas y conocidas en Barcelona como Bikini y Discotheque han tenido que aplicar Expedientes de Regulación de Empleo, ERE, para reducir sus costes.
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