El comercio sufrirá un aumento del 50% de coste laboral por las elecciones del 20D

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PERJUICIO AL COMERCIO

Un puesto en el mercado madrileño de Maravillas, en las vísperas navideñas / EFE

Madrid , 02 de octubre de 2015 (22:44 CET)

El comercio pagará los platos rotos de la fecha elegida por Mariano Rajoy para las próximas elecciones generales: el domingo antes de Navidad, probablemente el día de mayor ventas del año. Los comerciantes españoles han puesto el grito en el cielo por la repercusión negativa en ventas y por el enorme coste laboral que tendrán que asumir. Por ley, las empresas que trabajen el día de elecciones, deben conceder cuatro horas a sus trabajadores a tiempo completo para que puedan ejercer su derecho al voto.

El domingo 20 de diciembre estaba marcado en las previsiones como el día con mayor actividad comercial del año, junto con el domingo antes de Reyes. Nunca antes unas elecciones generales se habían celebrado tan cerca de estas festividades. La decisión de Rajoy deberá ser costeada por las tiendas y los grandes almacenes de toda España que ese domingo estarán operativos y que, para colmo, tendrán una gran cantidad de refuerzos que también tienen permiso remunerado para votar. 

Un trabajador con jornada de ocho horas tiene derecho a librar, por ley, cuatro horas ese día, lo que dispara en 50% el coste laboral de la jornada. La Confederación Catalana de Comercio ha lamentado que el gobierno central haya elegido el 20 de diciembre, el día en que las cajas registradoras echan humo y que el sistema informático suele dar problemas por la congestión de la red. 

"Es una medida que nos perjudica, pero creemos que las grandes superficies estarán más afectadas. El pequeño comercio tiene mayor capacidad de organización y puede acordar con los empleados los horarios en que se les libera para que vayan a votar pero las grandes superficies tendrán ese trabajo mucho más complicado", explica el secretario general de la Confederación Catalana de Comercio, Miguel Ángel Fraile.

Castigo a la gran superficie

Encargados de grandes almacenes y directores de personal ya han comunicado a las cúpulas empresariales las consecuencias económicas que la fecha de las próximas elecciones ocasionará en la actividad. La patronal de las grandes superficies no ha querido pronunciarse públicamente sobre el asunto, pero sus integrantes ya han dan por hecho que las ventas se desplomarán. Las grandes cadenas prevén que las últimas horas del domingo estarán muertas en términos comerciales por las expectativas de los resultados electorales.

En las grandes empresas, los sindicatos suelen dar un margen muy ajustado en la negociación y exigen el cumplimiento del Estatuto de los Trabajadores y del artículo 13 del Real Decreto 605/1999 de la regulación complementaria de los procesos electorales. Allí el coste laboral puede ser elevado. Pero el pequeño comercio confía en que los empleados voten antes o después de su jornada laboral.

"Nos afecta en términos de coste laboral, pero también tiene consecuencias negativas en el consumidor. No será una jornada normal, se crea incertidumbre y eso condiciona las compras justo el día de mayor venta del año", explica Laia Muñoz, presidenta de la Agrupació del Comerç y La Indústria de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona).

La libranza por votación debe ser aprobada por cada comunidad autónoma. No dispondrán de las cuatro horas los trabajadores con tiempo parcial, que suelen disponer sólo de dos horas para ejercer este derecho. Tanto el pequeño comercio como las grandes superficies están convencidos de que el día de las elecciones no será el de mayor ventas del año, tal como estaba previsto antes del anuncio de Rajoy. El consumidor se convertirá ese día en ciudadano y todo el país estará más pendiente de la votación y los resultados que de las compras.  

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