El concurso de acreedores del Riviera, atascado

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MERCANTIL

29 de enero de 2013 (22:08 CET)

Las letras con colores chillones del Riviera Club hace casi cuatro años que no iluminan la autovía de Castelldefels, cerca de Barcelona. Desde que una juez de la capital catalana ordenó su clausura, el antiguo prostíbulo ha sido pasto de okupas y de ladrones que robaban lo poco de valor que quedaba en su interior. Mientras el proceso penal ha seguido su curso y ya se encamina hacia un macrojuicio, el proceso concursal de la sociedad Restaurante Hotel Riviera se encuentra atascado. El cierre cautelar tiene gran culpa de ello.

El titular del juzgado mercantil número 5, Daniel Irigoyen, abrió la liquidación de la sociedad, representada por el bufete Vives Abogados, y recibió varias ofertas, según fuentes conocedoras del proceso. Sin embargo, todas eran por un valor inferior --casi la mitad, en algunos casos-- de su tasación. Los posibles compradores esgrimían entre sus argumentos que el cierre cautelar de forma indefinida era un agravio suficiente para presentar ofertas a la baja. Después de valorar el escenario, el magistrado suspendió la subasta.

Clausura y concurso

La clausura del prostíbulo se produjo el 10 de marzo de 2009. La titular del juzgado de instrucción número 33 de Barcelona, Elisabet Castelló, ordenó su cierre y de otro muy cercano, el Saratoga, como medida cautelar en el marco de la investigación que realizaba. En la causa, que actualmente espera fecha de juicio, la juez ha imputado a un comisario y dos inspectores del Cuerpo Nacional de Policía por proteger a los dueños de los burdeles a cambio de dinero y regalos. En total, la juez llevará al banquillo de los acusados a 20 personas.

Tras ello, la sociedad presentó el concurso de acreedores voluntario en los juzgados mercantiles de Barcelona. Según la documentación aportada, la compañía tenía un activo de 6,7 millones de euros y un pasivo de 1,6 millones. Finalmente, se nombró a un administrador concursal.

Activo y pasivo

El activo de la sociedad se compone principalmente de los dos inmuebles que componen el Riviera. Fuentes cercanas a la sociedad argumentan que el paso del tiempo ha deteriorado la finca vacía, sin tener en cuenta la acción de okupas y ladrones que han desvalijado lo poco de valor que podían encontrar. En este sentido, indican que dada la crisis inmobiliaria y los actuales precios del mercado tampoco ayudarán a su liquidación.

Por otro lado, el pasivo de la compañía afecta principalmente a salarios de ex trabajadores y deudas con la Agencia Tributaria. “No tenían deudas financieras”, indican. En este sentido, añaden que económicamente la empresa funcionaba correctamente.
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