El concurso de Fagor manda al juzgado 185 millones en ahorro familiar

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Unos 13.000 afectados deberán reclamar por vía judicial las aportaciones subordinadas

16 de octubre de 2013 (20:39 CET)

El preconcurso de acreedores en el que entró el fabricante de electrodomésticos vasco Fagor este miércoles arrastra hasta los juzgados 185 millones de euros en participaciones subordinadas. Los fondos habían sido captados con ahorros de unas 13.000 familias vascas a través de entidades financieras.

Los afectados ven nuevas dificultades para recuperar el dinero aportado en los últimos años: un estimado de 15.000 euros por familia, según explican los miembros de la asociación de afectados Kaltetuak. “Nos dijeron que podíamos retirar nuestro dinero cuando quisiéramos y nunca hemos podido. Una de las primeras medidas que tomaremos será nombrar a un abogado para que nos represente en el concurso de acreedores, pero continuaremos también con las marchas y concentraciones de protesta”, explica María Jesús González, portavoz de la asociación.

La empresa también enfrentará un juicio paralelo el próximo 21 de enero: la asociación de usuarios de la banca Adicae logró reunir a 70 afectados por las preferentes de Eroski y Fagor que reclamarán de forma conjunta la devolución del dinero. A este grupo se le podrían unir otros 650 demandantes que han iniciado procesos judiciales de forma individual.

Modelo cooperativista

Fagor, el corazón del músculo industrial del País Vasco, sufrió un infarto este miércoles al entrar en preconcurso de acreedores con un agujero de 800 millones de euros. La mayor parte de la deuda fue contraída con Caja Laboral, también del Grupo Mondragón, Kutxa y BBVA.

La suspensión de pagos de la empresa supone una grave herida para el modelo de cooperativismo vasco. El esquema social con arraigo en el territorio comenzó a resentirse con la expansión del grupo Mondragón. La internacionalización de Fagor, que adquirió el grupo francés Brandt y se hizo con fábricas en Francia, Polonia y China, y la expansión de Eroski, que se ahogó en deudas para comprar a Caprabo, han puesto en jaque al grupo.

Amputación

El Grupo Mondragón comenzó a dar síntomas de fatiga a principios de la década pasada cuando lanzó al mercado las llamadas preferentes vascas, unas participaciones que han encendido las protestas entre sus compradores que no pueden retirar el capital.

Mondragón ha preferido no aportar más recursos a Fagor –necesitaba unos 120 millones para continuar con las operaciones-- antes de poner en riesgo a todo el entramado. De esta manera, se ha dejado de lado el principio de solidaridad entre empresas del modelo cooperativista.

Fagor cuenta con unos 5.000 empleados y 12 plantas en todo el mundo, 5 de las cuales se ubican en el País Vasco. Casi unos 2.000 trabajadores son también socios y propietarios de la compañía.

Euskadi en riesgo

El portavoz del gobierno vasco, Josu Erkoreka, aseguró que la suspensión de pagos de Fagor Electrodomésticos es "la peor noticia económica" de este año para Euskadi. El gobierno autonómico, que había aprobado hace una década una ley que avalaba la emisión de preferentes para que las cooperativas se financiaran, asegura que hará todo lo posible por “salvar todo lo salvable” en la compañía.

La empresa pone en jaque también a parte del tejido industrial vasco. Además de los 5.000 empleados, la actividad generaba miles de puestos de trabajo indirectos. De hecho, buena parte de la localidad de Arrasate, sede de Fagor, depende directamente de la compañía.
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