La cúpula directiva de Berkeley Energía, liderada por su consejero delegado, Paul Atherley (c), cuando debutó el 18 de julio pasado en el mercado continúo.  /EFE/Victor Lerena

El Gobierno de Sánchez amenaza la mayor mina de uranio de Europa

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El Gobierno de Sánchez debe decidir si autoriza el proyecto del grupo australiano Berkeley de abrir la mayor mina de uranio europea en Salamanca

Josep Maria Casas

Economía Digital

La cúpula directiva de Berkeley Energía, liderada por su consejero delegado, Paul Atherley (c), cuando debutó el 18 de julio pasado en el mercado continúo. /EFE/Victor Lerena

Barcelona, 19 de agosto de 2018 (04:55 CET)

La multinacional australiana Berkeley proyecta la mayor mina de uranio de Europa en la provincia de Salamanca. También sería la única del continente que se explotaría a cielo abierto. Cuentan con el apoyo de la Junta de Castilla y León, que preside el popular Juan Vicente Herrera, pero le falta la autorización del gobierno de Pedro Sánchez. Y no parece que esté dispuesto a facilitarle los trámites.

Aunque la Junta castellano-leonesa ha concedido a Berkeley la declaración favorable de impacto ambiental, muchos ayuntamientos salmantinos se han movilizado en contra. El alcalde de Villavieja de Yeltes, el socialista Jorge Rodríguez, indica que ha enviado un memorándum a las ministras de Industria, Reyes Maroto, y de Transición Ecológica, Teresa Ribera, para que denieguen la autorización. Todavía no ha recibido respuesta, pero el alcalde se muestra "muy esperanzado".

Rodríguez es una de las cabezas visibles del movimiento opositor. Profesor de matemáticas y alcalde socialista de un municipio de menos de un millar de habitantes, Rodríguez recuerda que el proyecto arrancó hace una década de la "metedura de pata" del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. En 2008, la Empresa Nacional del Uranio (Enusa Industrias Avanzadas) seleccionó a Berkeley para constituir un consorcio, que se aprobó en consejo de ministros un año después. Sin embargo, el proyecto se encuentra pendiente aún de autorizaciones administrativas  y de la resolución de recursos judiciales.

Advertencia de Europa

Curiosamente, pese al apoyo del ejecutivo castellanoleonés y a la autorización previa que concedió el entonces ministro José Manuel Soria en 2015, Berkeley no consiguió que el gobierno de Mariano Rajoy le diera la aprobación definitiva. La Comisión Europea incluso abrió una investigación el año pasado. Considera que España no le ha notificado correctamente el proyecto minero.

Con el nuevo gobierno de Sánchez, la multinacional australiana podría tenerlo aún más difícil. La ministra Ribera no ve con buenos ojos las aplicaciones del uranio: no es partidaria de alargar la vida de las centrales nucleares y ha paralizado la construcción del Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca).

La mayor mina de uranio de Europa depende de la decisión de Pedro Sánchez

La empresa pública Enusa Industrias Avanzadas ha estrenado nuevo presidente, José Vicente Berlanga, que se sitúa en la misma linea que la ministra. Además, el Consejo de Seguridad Nuclear todavía no se ha pronunciado. A Berkeley le falta la autorización de construcción, que es competencia del Ministerio de Transición Ecológica, y la licencia urbanística del Ayuntamiento de Retortillo (Salamanca).

La filial española Berkeley Energía informa que ha invertido 70 millones de euros y que se propone destinar otros 250 millones para iniciar la explotación el próximo año. Aseguran que generarían 2.500 puestos de trabajo directos e indirectos. Además de la mina, también proyectan una planta de tratamiento de uranio.

Berkeley Energía cotiza en el mercado continuo desde el pasado 18 de junio. La cotización se disparó desde los 0,47 euros hasta los 3,27 euros del pasado 7 de agosto, Luego cayó en picado. La CNMV advirtió que las cotizaciones de las empresas del grupo eran más elevadas en España que en las bolsas de Londres y Sidney.

Berkeley tiene en contra a buena parte de los ayuntamientos del oeste de Salamanca. Precisamente este sábado reiniciaron las movilizaciones. Además, por su proximidad a Portugal, la izquierda política del país vecino también está en pie de guerra.

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