El juez rechaza la oferta de Central Lechera por las acciones de Cacaolat

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Considera que la oferta del grupo asturiano presenta defectos relativos al proyecto empresarial y al compromiso de continuidad de la actividad

El futuro de Cacaolat, en manos de los jueces

29 de septiembre de 2011 (16:54 CET)

Central Lechera Asturiana ha recibido este jueves un contratiempo judicial en su estrategia para hacerse con el control de Cacaolat. De momento, no podrá comprar a Clesa, el conglomerado de los Ruíz-Mateos, el 95% de las acciones de la marca catalana. La decisión judicial allana el camino para que la adjudicación de la vertiente productiva de Cacaolat se decida en Barcelona.

El Juzgado de lo Mercantil número 6 de Madrid ha rechazado la oferta de compra realizada por Corporación Alimentaria Peñasanta (Capsa), la única recibida, por ese paquete accionarial, al entender que la dueña de Central Lechera Asturiana "no cumple las bases del proceso de venta".

De este modo, el magistrado Francisco Javier Vaquer ha dictado una providencia en la que declara desierto y sin postores el proceso de venta, y ordena a la administración concursal de Clesa el inicio de otro proceso nuevo con la admisión de todos los licitadores que muestren interés.

No obstante, este nuevo proceso de venta quedará en suspenso en tanto no se resuelvan "las incertidumbres jurídicas" que pesan sobre los procesos de venta seguidos en distintos juzgados, en referencia al de Madrid (que tramita el concurso de Clesa y quiere vender las acciones) y al de Barcelona (que sigue el concurso de Cacaolat y tiene a la venta las unidades productivas). Vaquer ha solicitado la acumulación de ambos concursos en Madrid, hecho que todavía se discute.

Desindustrialización de Cacaolat

El juez, que instó en verano al magistrado de Barcelona a que desistiera de seguir adelante con el proceso de venta de las unidades productivas de la firma de batidos, suspende ahora el proceso de venta en Madrid "por reciprocidad", con el objetivo de "dotar de plena seguridad jurídica a la adquisición de los activos de Cacaolat".

Capsa, que ofreció 20,05 millones de euros por las acciones de Cacaolat en el procedimiento de Madrid, también formalizó una oferta de compra en el proceso de venta de Barcelona, donde compite con Vichy Catalán y con la alianza entre Damm, Cobega y Victory Turnaround.

El conglomerado asturiano ha diseñado un plan de desidustrialización para agregar la producción de batidos a sus plantas asturianas. Según informaciones a las que ha tenido acceso Economía Digital, prevé reducir la plantilla actual mediante un ERE encubierto.

En la providencia, el juez madrileño considera que la oferta del grupo asturiano presenta defectos subsanables relativos al proyecto empresarial y al compromiso de continuidad de la actividad, así como uno "insubsanable", relativo a "la garantía a primera demanda que debía acompañar a la oferta en relación con compromisos de devolución de importes a otros oferentes en distinto proceso de venta".

Activos de Cacaolat

El magistrado ordena asimismo a la administración concursal de Clesa que realice un informe sobre las instalaciones, enseres, naves, bienes, maquinaria, existencias, tesorería, balances, activos y pasivos de Cacaolat, ante la "eventualidad" de que algunas de las entidades que han pujado en Barcelona por los activos "procedan a su adquisición con vulneración" de la Ley.

Además, señala que la venta de activos de Cacaolat generará cargas tributarias para Clesa, pese a que quedará el "beneficio íntegro" para la firma de batidos, por lo que solicita que los administradores concursales "valoren prudencialmente dicho daño patrimonial".

Alteración de las normas contables

Según explica, cuando se produjo la escisión de Cacaolat de su matriz Clesa en 2009 "se pudieron alterar las normas contables para las operaciones de reestructuración social, al favorecer a la nueva sociedad en el activo y no atribuirle bastante proporción de pasivo".

Por este motivo, también emplaza a la administración concursal de Clesa que se informe respecto a esta cuestión y a su posible daño patrimonial para Clesa.
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