El Museo Agbar, tras los pasos de la muestra del Barça y las cavas Codorniu

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El presidente de la compañía, Ángel Simón, anuncia nuevas inversiones para el recinto cultural al celebrar 10 años de su inauguración

Ferran Mascarell, el professor Massimo Negri, Ángel Simón y Antoni Balmón | ED

16 de mayo de 2014 (16:22 CET)

El Museo Abgar cumple 10 años. Los responsables de la institución cultural reivindican los más de 33.000 visitantes que atrae cada año, una cifra que le sitúa en el tercer puesto del ránking de museos empresariales de Barcelona junto a la muestra de trofeos del Barça y a las cavas Codorníu. Todo ello, sin ni siquiera estar situado en la capital catalana. El recinto se encuentra en el municipio colindante de Cornellà del Llobregat.

“Somos modestos”, señala el presidente de la compañía, Ángel Simón. A pesar de su declaración, ha convocado al alcalde del municipio, Antoni Balmón (PSC), y al actual consejero de Cultura con CiU, Ferrán Mascarell, antiguo compañero de partido del edil, en el acto de celebración.

El recomocimiento tampoco impide a Simón reclamar “formar parte del mundo, ya que nuestra vocación es eminentemente internacional”. Muestra de ello es la participación este fin de semana en la noche de los museos, una iniciativa cultural que se celebra en 40 países de Europa en la que más de 4.000 instituciones abren las puertas en horario nocturno, de forma gratuita y con actividades más allá que la muestra estricta (conciertos, acciones de arte, etc.).

Proyectos

Simón indica que la voluntad de ser un referente exterior se mantendrá a lo largo del tiempo. Agbar ha iniciado un proyecto para rehabilitar la masia que se encuentra en el recinto histórico. “Recuperaremos espacio para la recepción, el acogimiento y que pueda operar como centro de congresos”, afirma el directivo. Eso sí, la iniciativa está en fase inicial. Aún se tiene que discutir con el alcalde del municipio, Antoni Balmón (PSC), por lo que el presidente no ha confesado ningún otro detalle.

Igual que en el caso de la futura sede corporativa de la compañía. El único pormenor que la dirección de Agbar ha desvelado es que se tratará de un edificio representativo. No se conoce ni su ubicación final ni donde se situarán las oficinas del grupo cuando abandonen la emblemática torre que lleva su nombre, que se convertirá en un hotel.
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