El RACC exige corbata y zapatos a sus empleados de cara al público

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LABORAL

Josep Mateu

17 de mayo de 2011 (12:16 CET)

El Real Automóvil Club de de Catalunya (RACC) ha exigido a los trabajadores de su red de oficinas que vistan de acuerdo con unas pautas concretas: corbata para los hombres y zapatos para las mujeres. Prohibida la ropa tejana y el vestir informal. Esta exigencia verbal ha provocado el malestar de este colectivo que ha decidido incluir este punto en su plataforma reivindicativa, lo que implica que si antes no se llega a un acuerdo será una causa de la primera huelga que afecte a  las dependencias de la entidad automovilística.

Consultada la dirección del RACC, no ha querido hacer declaraciones sobre este aspecto concreto de su política de recursos humanos.

Los representantes sindicales del RACC explican: "Todo va sumando y después de la reconversión silenciosa a la que se sometió a la empresa, ahora las últimas exigencias han desbordado el vaso de la paciencia”.

Acompañamiento


Desde los ámbitos laborales se explica: “No es sólo la corbata, es su acompañamiento”. Es decir que la corbata lleva aparejada muchas veces una camisa a juego e incluso una americana de conjunto "Con lo que cobramos nos resulta inaceptable”, afirman. En este sentido, aseguran que en una mediación ante el Tribunal Laboral de Catalunya se pidió, sin resultado, que la empresa aportase los uniformes. Sin acuerdo.

Más tarde, y fuera del acto formal, la empresa ofreció regalar una corbata a cada varón si se aceptaba la norma, sin que se lograse avanzar en este camino.

A pesar de lo vistodo del tema indumentario, los empleados del RACC tienen un motivo de enfrentamiento más importante: los horarios. Desde 2007, la empresa aplicó uno que permitía salir a las seis de la tarde. Este horario fue ratificado el pasado enero, pero posteriormente la empresa comunicó que la jornada se debía alargar hasta por lo menos las siete. La disconformidad con este cambio ha causado la convocatoria de huelga. Pero, en el fondo este es un elemento clave. “Tenemos claro que el sueldo es el que es, pero si además ahora nos alargan la jornada de forma que no podemos conciliar con la vida familiar, las cosas se desequilibran”, afirman.

De administrativos a comerciales

Otro aspecto que causa malestar en los trabajadores del RACC es el cambio cualitativo planteado en el último año en sus puestos de trabajo. Procedentes de un perfil básicamente administrativo los empleados de las oficinas han tenido que asumir tareas comerciales y por lo tanto, el nivel de exigencia ha aumentado.

La medida relacionada con la uniformidad y los horarios no afecta a la instalación en la que se concentran más trabajadores: las oficinas centrales de la Diagonal de Barcelona. Allí los horarios son flexibles y aunque no se exija la formalidad en el atuendo esta es generalizada para todos aquellos que tienen contacto con el público.
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