El sector aisló a Ramón Canela en su intento de crear una patronal a la medida de DiR

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El propietario de la cadena de gimnasios quiso fundar su propia asociación para eludir la aplicación del convenio colectivo, aunque nadie en el sector le siguió

02 de febrero de 2011 (12:23 CET)

Año 2005: sindicatos y empresarios de los gimnasios privados catalanes se ponen manos a la obra para dotarse de un marco mínimo regulatorio. Hasta aquel momento, era un sector totalmente desregularizado. Los sindicatos no tenían un interlocutor válido. Una de las principales carencias era, por lo tanto, la inexistencia de un convenio colectivo que regulara las relaciones laborales en los gimnasios catalanes.

La idea agradó con mayor o menor medida, pero todos coincidían en la necesidad de crear una patronal propia que llevara el peso de determinadas negociaciones. Sólo el propietario de Clubs Dir, Ramón Canela, se opuso. Fuentes conocedoras del episodio han explicado a Economía Digital que Canela intentó convencer a empresarios de su competencia para formar una organización empresarial liderada por él y pensada para favorecer sus intereses en DiR.

Su intentona fracasó, y por ese motivo, según esas mismas fuentes, hoy por hoy DiR va por libre. Otras cadenas como Metropolitan o la actual Virgin se han afiliado a la Fneid (Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas) que dispone de una delegación específica para empresas que sólo operen en la provincia de Barcelona.

Los otros dos grandes del sector fundaron prácticamente el unísono las patronales Aceges y Acege, lideradas por Seae (Serveis d'Ensenyament d'Activitats Esportives, impulsado por varios ayuntamientos del Baix Llobregat) y Ubae (Unió Barcelonesa d'Activitats Esportives, impulsada por el Ayuntamiento de Barcelona). Las tres patronales disponen de convenio colectivo que se aplica en los gimnasios afiliados a cada una de ellas y son reconocidas como interlocutores válidos en otros aspectos.

Exceso de celo

Este aislamiento buscado permite a Ramón Canela mantener en DiR una política laboral “bastante represiva”, donde abundan los despidos de los trabajadores que intentan organizar comités de empresa o reivindican mejoras de una condiciones laborales pactadas prácticamente de 'tú a tú', según información recogidas por varios sindicatos entre los empleados de la cadena de gimnasios.

Como explica Economía Digital, DiR está formado por un mínimo de 14 sociedades. En cada una de ellas se aplican varios convenios: desde el de oficinas y despachos hasta el del metal. “Divide y vencerás” explica un alto dirigente sindical. La plantilla de DiR se caracteriza por la alta temporalidad y está formada principalmente por jóvenes que aún se están formando y con poca experiencia.

El celo de Ramón Canela llega a extremos insospechados, según las mismas fuentes. Sus directivos han “dado largas” a representantes sindicales, de la Fundación Tripartita y de Mapfre que han solicitado reuniones conjuntas con los responsables de riesgos laborales de la compañía para prestarles asesoramiento como parte de un programa nacional para reducir la siniestralidad laboral en el sector.
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