Electrolux tarda tres años en compensar pérdidas

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El fabricante sueco 'adelgazará' la plantilla a nivel global con 2.000 puestos de trabajo menos

04 de noviembre de 2013 (20:34 CET)

Electrolux pasó por un bache económico hace más de tres años. Por ello, el fabricante sueco ha reducido el capital de la filial española en 10,95 millones de euros, según el Registro Mercantil de Madrid. “Se trata de un apunte contable para compensar pérdidas anteriores a 2010”, aseguran fuentes próximas a la compañía.

Por entonces, más concretamente a finales de 2009, la firma anunciaba el cierre de su factoría en Alcalá de Henares, donde trabajaban 450 empleados. La razón principal a la que aludía la empresa era la gran competitividad del mercado europeo. “No podemos fabricar productos competitivos en costes en la factoría de Alcalá, por lo que se parará la producción en 2011”, explicaba.

Sin embargo, “la planta no se ha cerrado completamente y ha pasado a ser el centro logístico de las marcas que comercializa Electrolux en España”, apuntan las mismas fuentes consultadas. La gama de electrodomésticos de esta enseña se divide en tres grandes firmas: Electrolux, AEG y Zanussi.

Nuevo ajuste, sobre todo en Europa


En paralelo al equilibrio del balance en España, la compañía ha anunciado un nuevo plan de reducción de costes laborales. Aunque en términos globales, cuenta con una cifra de negocio que supera los 9.000 millones de euros al cierre del pasado septiembre, ha confirmado la salida de 2.000 trabajadores dentro del grupo. Este ajuste afectará, especialmente, a Europa.

Además, esta medida irá acompañada del cese de la actividad de la fábrica australiana de congeladores y frigoríficos situada en la localidad de Orange.

Negocios en Catalunya

Electrolux ha tenido una importante presencia en España, no sólo a través de su centro en Alcalá de Henares. El fabricante sueco, a finales a de los 80, se hizo cargo en un 60% de la gestión del grupo catalán de electrodomésticos Corberó-Domar. El 40% restante lo controlaba el sector público. Por aquel entonces, Josep Piqué era el director general de Industria de la Generalitat.

A finales de 1995, la firma italiana Iar Sirtal se quedaba con la antigua fábrica de cocinas Corberó de Castellbisbal (Barcelona), que cerraría años cinco años después y en la que trabajaban 600 personas.

Un futuro similar le esperaría, a posteriori, a la plantilla de Alcalá de Henares. No obstante, la firma sigue vinculada a este municipio madrileño.
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